lunes, 3 de marzo de 2008

Una entrada persistente

Hace mucho tiempo que no escribo, tanto que mi hermano Diego ha elevado a El patrón sin barca, la entrada que lleva encabezando este blog desde el lejano 21 de enero, a las altas cumbres de la mitología. El patrón sin barca no es una entrada mítica; más bien es una entrada persistente que se ha ganado el corazón de los lectores de un blog que ha quedado varado demasiado tiempo, un poco como la escultura de San Sebastián a la que me refería en ese post. Después de mes y medio, he encontrado la Blogse un poco destartalada y llena de telarañas, pero con muchos comentarios que agradezco.
Hace mucho tiempo que no escribo, entre otras cosas, como habéis imaginado muchos de los que leéis (o leíais) mi blog, por Diego. Pero no toda la responsabilidad es suya. Si algo no quiero es usar a mi hijo como pretexto de todo lo que no hago porque no puedo o porque no quiero, excusa tan manida que, aunque a veces es cierta, ya nunca me creo. Me he metido en demasiados fregados este año y lo primero que se ha resentido han sido las devociones, ya que las obligaciones son insoslayables.
Así, he ido retrasando día a día mi regreso al mundo bloguero y me he perdido muchísimas cosas que en este tiempo me ha ofrecido: un fantástico regalo de mi querida Nerea (del que me enteré gracias al correo electrónico) o un premio que me otorgó Alejops con una deferencia que me dejó perplejo.
He dejado de enterarme de las peripecias vitales de Merche Pallares, de ver el agua que discurre por la acequia de Pedro, las palabras que se escriben y desaparecen en las aguas a más velocidad incluso que en la arena, y el lento y rumoroso transcurrir de la lúgubre góndola por los angostos e incorruptibles canales de la Venecia dieciochesca. Y tantas otras cosas.
Pero aquí estoy de nuevo. He vuelto. Y para quedarme.
Digo yo...

6 comentarios:

Álvaro Fernández Magdaleno dijo...

Ya era hora muchacho.
Un beso.

nerea dijo...

Bienvenido!!!! Jo te echabamos de menos... No vuelvas a dejarnos solitos ¿eh?.

Que tal Diego, guapisimo ¿verdad?. Es normal que lo primordial ahora sea tu familia, es lo más comprensible del mundo... y es normal que tus entradas sean más esporádica pero bueno, como ya te he dicho, te echamos de menos...

Besicos y me alegro un montón de tu vuelta!

Evan dijo...

Volviste para quedarte... :)

A cuplir con la palabra, ehhh!

Un beso!

Cómo está tu bebé???

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Pues nada, a ponerte al día y a ponernos al día. Y besos a tu hijo.
Y la entrada persistente quedará para los anales.

Merche Pallarés dijo...

¡¡BIENVENIDO!!! AL FIN LA BARCA ENCONTRO A SU PATRON!! (o,¿al revés?) Seguimos navegando... Te echábamos de menos, pero gracias que tienes a todo un clan (tus hermanos)que nos han mantenido al tanto de tus vicisitudes. Te entiendo, un blog lleva mucho tiempo. Yo ya ni veo a Iñáki Gabilondo que me encantan sus telediarios!! Besotes, M.

alejops dijo...

Felicidades por la vuelta