Fernando Alonso no ha podido revalidar su título de campeón de Fórmula 1 hoy en Brasil. Finalmente se impuso el tercero en discordia, el hombre de hielo que estaba al acecho de los McLaren y que finalmente, y tras varios años de verlo pasar de cerca, ha conseguido el título mundial. Fiel a su carácter, el finlandés lo ha celebrado sin muchos aspavientos, aunque una incipiente sonrisa en el rostro de Kimi Raikkonen significa mucho.Desde el principio se pudo comprobar que Alonso no disponía del coche necesario para disputar la victoria y que sólo un milagro le conduciría al título. El primero se presentó en la primera vuelta, tras la fantástica salida del español y la pérdida de dos puestos de Hamilton. El inglés dio pruebas de no ser el hombre de nervios de acero que él cree y se comió la hierba al intentar pasar a su compañero en la curva siguiente a la del adelantamiento de Alonso. Hamilton se repuso y se encontraba en posiciones favorables para sus intereses, cuando sucedió el segundo milagro: una avería momentánea en la caja de cambios consecuencia de la salida de pista de la primera vuelta. Con Hamilton en la decimooctava posición, el problema para Fernando eran los Ferrari. Como era lógico (aunque supuestamente no esté permitido), Ferrari se las arregló para que Raikko
nen superara a Massa en los repostajes y consiguiera así la victoria en la carrera y en el campeonato, con Alonso tercero y Hamilton séptimo.
Para muchos aficionados españoles, la victoria de Raikkonen es el final menos malo a una temporada convulsa para McLaren y para Fernando Alonso. Es la penitencia que en McLaren deben pagar por la bisoñez y vanidad de Lewis Hamilton, la arrogancia y parcialidad de Ron Dennis y la charlatanería de Ecclestone. El problema es que éstos, sobre todo Dennis, se han llevado por delante las posibilidades de Fernando de lograr por tercera vez consecutiva el título. Mucho han de reflexionar sobre este fracaso los máximos responsables de McLaren. También Lewis Hamilton, a quien este fracaso puede pasarle factura en próximos campeonatos. Es el mejor novato de la historia, pero hoy se le habrá quedado una cara de tonto difícil de superar: es el único piloto que dilapida en dos carreras una ventaja de 17 puntos. Dicho con palabras de José Luis Torrente, Hamilton ha actuado "como un novato, como un gilipollas".

