sábado, 7 de junio de 2008

De August Berns y de otros saqueadores


Ayer hablaba de la apropiación indebida de estrenos absolutos de que se quejaba mi hermano Diego, la víctima de la estafa, en su blog, y hoy publica El País una noticia que viene que ni pintada para el caso.

Informa El País de que un tal August Berns, alemán por más señas, saqueó la ciudadela del Machu Picchu, en Perú, algunas décadas antes de que llegara a ella su supuesto descubridor, el estadouniudense Hiram Bingham. La noticia se basa en una investigación de otro norteamericano, Paolo Greer, pero algo más abajo, en una parte con fondo azulado, una historiadora peruana afirma haber publicado un libro hace cinco años en el que aparecía la misma información sobre Augusto Berns que da Greer, al que, según la versión de Mariana Mould de Pease, peruana pese a sus apellidos, proporcionó algunos mapas en los que se basa el hallazgo. Mould de Pease, que se queja de la falta de difusión de su trabajo por ser peruana, algo que ocurre con mucha frecuencia con los españoles en nuestro país, acusa a Greer de sufrir el "síndrome del descubridor", enfermedad que ignoraba y que no hace sino corroborar la actualidad de la entrada que escribí hace unos meses sobre el síndrome del siglo XXI, que no es otro que el de sufrir los más variados síndromes. No obstante, en este caso, la acuñación del síndrome se justifica sobradamente por la frecuencia con la que se produce, en especial en ciertos ámbitos como el artístico (los segundos estrenos de obras para piano de Tomás Marco y otros) y en sectores como el de la investigación, al que pertenece Paolo Greer.

¿Qué hubiera sido de Colón si no hubiera logrado el Descubrimiento por antonomasia de la historia universal? Lo mismo ocurre con el resto de los seres humanos que justifican su valía profesional encontrando cosas nuevas. El problema comienza cuando a algunos no les importa tomar hallazgos de los demás y apropiarse de ellos.
Lo peor de todo (para Mould de Pease) es que el periodista que ha escrito la noticia, contando al menos con la duda de que el dato principal de la investigación pudiera haber sido tomado de un trabajo anterior, subtitule el artículo así: "El buscador de oro alemán Augusto Berns localizó el yacimiento en 1867, adelantándose a la llegada del estadounidense Hiram Bingham en 1911, según una investigación reciente." ¿Eso qué es? ¿Humor inteligente?

5 comentarios:

manuel-tuccitano dijo...

Plagiadores, apropiadores de lo ajeno, suplantadores...en la vida hay mucho sinvergüenza....saludos

Euphorbia dijo...

Es muy interesante este tema y en la historia se han dado casos curiosos que, a veces por mala fe, otras sin ninguna mala intención, han hecho que los méritos de algo se los lleve quien no debe, o un exíto que debería ser compartido no lo haya sido. Esto me ha recordado el caso de Darwin y Wallace que por separado llegaron a las mismas conclusiones sobre la teoría de la evolución y en cambio, creo que sin mala fe, sólo se habla de Darwin como creador de esa teoría.
Un saludo dominical.

Fernando Manero dijo...

La piratería intelectual es casi tan vieja como la humanidad. Forma parte de la historia universal de la infamia, aunque Borges no hiciera referencia a ella en esta obra clásica. No hay límites a la desvergüenza del que se quiere apropiar del descubrimiento ajeno y presentarlo como propio. Y en arqueología - en el arte, y en la ciencia - el problema alcanza niveles inconcebibles. Yo me sé de unos cuantos que causarían escándalo. Por eso, siempre hay que estar alerta. Diego ha hecho muy bien en desvelar ese intento de tergiversación de que ha sido objeto. Pero lo que siempre procede, cuando uno descubre algo que merece ser reconocido sin ningun género de dudas, debe registrarlo cuanto antes. Hay procedimientos legales que amparan los derechos de autor y los logros conseguidos, de modo que, cuando el pirata asome la gaita y pretenda pasar por lo que no es, ¡zas!. Comunicado al canto, respaldado por la Ley. Un cordial saludo

Merche Pallarés dijo...

Vivimos en un mundo muy falso... Besotes, M.

Cecilia Alameda dijo...

Ese método, apropiarse de logros ajenos, declarar cosas falsas sobre uno mismo, se llama en algunos espacios "venderse". Políticos que se publicitan como creadores de un servicio, que dicen ser los que han inventado una mejora los hay a montones. Ellos saben que no dicen la verdad, pero muchos de los que escuchan no lo saben.