viernes, 6 de junio de 2008

Estrenos estrenados


El Parador de Ávila es un palacio del siglo XVI (el Palacio de Piedras Albas) que hace medianería con la universal muralla que defendía a la ciudad de sus enemigos. Desde fuera parece un castillo de juguete. Adela y yo pasamos unos días este verano en Ávila, en el Parador. Cuando pedimos la cuenta, observé un extraño apartado entre los conceptos que se detallaban en la factura. No era mucho dinero, unos dos euros, pero me dio por preguntarle al recepcionista de dónde procedía ese gasto. El hombre, un señor mayor de pelo cano y adusto gesto que llevaba impecable su traje-uniforme, miró la cuenta y me dijo que ese cargo era de la cafetería del hotel. Difícilmente podía ser un cargo mío, dado que no habíamos tomado nada en el bar, pero no dije nada mientras el recepcionista rebuscaba entre un montón de papeles y sacaba los referidos a nuestra habitación.
- ¿Ve? Aquí lo tiene. Ha tomado usted una tónica.
- No he tomado una tónica en mi vida - le dije, salvo mezclada con ginebra, debí haber añadido en honor a la verdad, pero no agregué nada.
El recepcionista me enseñó el cargo firmado por el cliente, que en principio debíamos ser Adela o yo. La firma se parecía a las nuestras igual que un camaleón a Winnie the Pooh, así que el hombre procedió cortésmente a modificar la factura.
- Se habrá equivocado de habitación -dije yo por dar conversación más que por un interés especial en hablar del asunto.
El recepcionista del Parador se dio la vuelta con rostro serio y un gesto de asombro ante mi ingenuidad. Negó con la cabeza.
- ¿Lo hacen adrede?
- Se sorprendería usted -me trataba de usted aunque me sacaba unos treinta años- de lo que hace la gente.
Mi hermano Diego ha descubierto (y ya van varias veces) que en la programación de algún festival de música comtemporánea figuran como estrenos absolutos obras que él ha estrenado previamente o que va a estrenar antes de la fecha del festival.
- Se habrán equivocado de obra.
Pero después me vienen a la mente las palabras del recepcionista de Ávila:
- Se sorprendería usted de lo que hace la gente.

4 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Como vivimos en un mundo tan ruin, no me extraña nada que pasen esas cosas. Tanto lo de tu tónica y, mucho peor, lo de los conciertos de Diego me parecen de una falta de ética y honradez tremendas. Besotes, M.

Diego Fernández Magdaleno dijo...

Al menos yo, me sigo sorprendiendo.
Besos,
Diego

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Yo ya no me sorprendo de nada.

manuel-tuccitano dijo...

bueno menos mal que no fue una botella de Sauvignon....simpre ahy gente con geta...saludos

El parador es precioso...