miércoles, 14 de mayo de 2008

Gerona, Lérida, La Coruña y Orense, a la deriva (II. El mapa y la Real Academia)

Todos los mapas de hoy siguen estando en un idioma, el español en los pensados para hispanohablantes. En el mapa uno busca Alemania, no Deutchland, o Austria, no Österreich, y no figuran ni United Kingdom ni United States, sino Gran Bretaña o Estados Unidos. Habría que ver quién se enteraba de qué países se encuentran bajo denominaciones crípticas como Suomi, Hrvatska o Magyarország, que no son otros sino Finlandia, Croacia y Hungría, respectivamente. Y no digamos si hubiera que escribir los nombres en árabe o en chino mandarín.
Con las ciudades sucede lo mismo que con los países: en los mapas viene Londres y no London, Mantua y no Mantova, Varsovia y no Warszawa, y paro ya porque podríamos alargarnos hasta el infinito y no merece la pena dejarse la vida en redundancias.

Antes he dicho que todos los mapas están sujetos a un idioma, español, catalán, inglés, o el que sea, pero no es cierto. La excepción es el mapa de España, que está escrito en varios a la vez y sin mucha coherencia, por cierto. Mis alumnos del Ámbito lingüístico y social de Diversificación Curricular de Tercero de ESO (manda huevos, que diría Trillo) se enfrentan en su libro de texto (de Editex, p.140) a un mapa de España que ni está en castellano, ni en catalán, ni en vasco, ni en gallego, sino todo lo contrario, todo junto y separado al mismo tiempo.
Por supuesto que no aparecen mis queridas Gerona y Lérida, ni La Coruña u Orense, pero sí Cataluña y Galicia, así, tal cual, cuando lo más congruente, teniendo en cuenta que figuraban Girona, Lleida, A Coruña y Ourense, hubiera sido sustituirlas por sus topónimos en catalán y gallego: Catalunya y Galiza. País Vasco y Comunidad Valencia también están escritas en español, pero no las Islas Baleares (Illes Balears). La confusión reinante se completa con la denominación bilingüe de las capitales de País Vasco y Comunidad Valenciana.

A mi modo de ver, lo lógico hubiera sido poner todas las ciudades en sus dos denominaciones (la de las lenguas oficiales de cada comunidad) o todas en español, que es la lengua en la que está elaborado el mapa. No se me escapa que los nombres se hayan tomado del idioma en el que los lugares figuren oficialmente, pero eso conduce a una grave confusión, y sólo se explica por motivos políticos.

Cuando a la RAE se le preguntó cómo había que decir en español los topónimos como Orense y Lérida, contestó que en español. Parece una tautología (el que habla en español dice las cosas en español, como el gallego en gallego o el francés en francés), pero en España, y más para ciertas cosas, la lógica es un trasto viejo que ha quedado fuera de combate. A Víctor García de la Concha, y por extensión a la RAE, se le echaron encima todos los nacionalistas, que rugieron como leones salvajes para desacreditar a la institución tildándola de desfasada y autoritaria, y a sus miembros de intransigentes, carcas y poco menos que fachas, que es lo que suelen hacer ciertos "demócratas" cuando una opinión (más si es fundamentada) no se atiene a sus criterios.

La RAE dio su opinión ante la duda (que no es vinculante en ningún caso para los usuarios de la lengua, como explicó el recién ingresado académico Javier Marías en EPS este domingo), pero muy poquita gente le hizo caso. Y es de ver la tristeza con la que Orense, Lérida, La Coruña o Gerona, desvalidas y abandonadas se van consumiendo entre olas gigantes que las van condenando, lenta pero irremisiblemente, al clamoroso silencio de las insondables profundidades abisales...

4 comentarios:

el trenti dijo...

Es un tema complicado porque, además, no todas las ciudades y países tienen su traducción al español. Decimos Cambridge y no "Puente de Cam" Pero sí existe el término en castellano, cuando estemos hablando en nuestro idioma, deberíamos utilizarlo. Pero, no sólo pasa con las lenguas cooficiales, ¿cuánta gente utiliza términos ingleses cuando existen palabras en español para describir la misma cosa?

Un saludo

Merche Pallarés dijo...

No me extraña que a nivel educacional, España esté a la cola de fracasos escolares. Las pobres criaturas se arman tal lio que no pueden asimilar tanta estupidez lingüistica. Les entiendo. Por cierto, querido Pablo, os he dejado a los hermanos Fdez. Magdaleno un regalito en mi blog. Besotes, M.

Nodisparenalpianista dijo...

La cosa tiene una lógica aplastante.En tiempos, el peso específico, a nivel internacional de los lugares quedaba de manifiesto si su nombre tenía traducción en los otros idiomas. O sea, London-Londres, Maastrich-Mastrique.

Lateral a este asunto, recomiendo la tercera del ABC del viernes sobre el euskera o vascuence, su supervivencia y su uso político.

fernando dijo...

Al final, con todas estas bobadas de las lenguas oficiales, los chicos se lían y salen perdiendo. Lérida y punto. Dejarse ya de bobadas.
un abrazo.