martes, 9 de octubre de 2007

Sabadel, Madrit y Pepa Fernández

El sábado, mientras conducía entre montes alfombrados de olivos, Pepa Fernández se lamentaba en su programa de RNE de que los hispanohablantes no pronunciáramos la ll final que aparece en muchas palabras del catalán y se quejaba de que a los hablantes de catalán se les criticara por ensordecer la -d final del castellano, que en catalán se convierte en una t.
El problema de la -ll surge de vez en cuando, transformado ya en una especie de tópico sobre la falta de interés de los hispanohablantes por el catalán. En realidad, cualquier observador del lenguaje puede darse cuenta de que en español no sólo no existe la -ll a final de palabra, sino que ni siquiera aparece en posición implosiva, es decir, después de la vocal, que es el núcleo silábico. El fonema -ll en esa situación es, por tanto, ajeno al sistema fonético del castellano y es lógico que sus hablantes no lo pronuncien, como no pronuncian fonemas extraños de otras lenguas, aunque sean cercanas como el francés o muy extendidas como el inglés.
Comparar eso con el ensordecimiento de la d a final de palabra es un sinsentido por varias causas. Primero, porque el catalán que, por contaminación (en terminología lingüística) dice maldat, está hablando en español, mientras que el hispanohablante que dice Sabadel en lugar de Sabadell no habla en catalán. Nadie en su sano juicio criticará la pronunciación en este último idioma de Madrid (o la de Teruel o la que sea) si no coincide con la castellana. En segundo lugar, porque el "error" que con tanto victimismo decía Pepa Fernández que se criticaba a muchos catalanes lo cometen, aunque de otra manera, en lugares cuya habla se ha convertido en la norma del español. En Valladolid, por ejemplo, decimos Valladoliz, no Valladolid, y también se nos critica por ello.
Dejémonos de luchas lingüísticas baldías y de victimismos sin causa e intentemos hablar de la mejor manera de que seamos capaces en el idioma en el que nos estemos expresando . Nuestros oyentes nos lo agradecerán.

6 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Pablo: hay gente que hace confrontación de todo, hasta de un fonema.
(Y te corrijo para dar más razón a tu argumento: en Valladolid no decimos /valladoliz/ sino /vayadoliz/. En muchas zonas la /ll/ ni siquiera existe).
Qué pena. Qué pena.
Llegaremos a conflictos por la tilde, ya verás.

nerea dijo...

Pues si! me ha encantado tu último parrafo y estoy totalmente de acuerdo contigo! Bueno me ha gustado todo el artículo... queria decir que estoy muy de acuerdo contigo en lo último que has escrito.

Besicos.

Álvaro Fernández Magdaleno dijo...

Que razón tienes chamaco.
Eres un fenómeno.
Un beso,
Álvaro

Diego Fernández Magdaleno dijo...

Vete tú a explicarle eso a Carod-Rovira y a Puigcercos... Ni lo entienden, ni quieren.
Besos,
Diego

Susana dijo...

Estoy de acuerdo contigo, menos contaminación con debates "de antaño" en los medios y más realidad ciudadana por favor...

Que somos muchos y más que vendrán...

Saludos desde Barna

Orleans dijo...

Bueno,todo lo que dices es correcto,pero creo que debemos esforzarnos al máximo en pronunciar las cosas tal como son.Si un cartel nos indica Lleida,pues se dice Lleida,y si nos indica:Sa vendrala,pues sa vendrala.
Si respetamos los errores ajenos y los tomamos como algo casual,no hay motivo para la alarma.Eso sí,si se hace por ofuscación,mejor hacérselo mirar.Todas las lenguas son ricas...y al pesto ni te cuento!