sábado, 17 de noviembre de 2007

La falaz resurrección del Ave Fénix


Los primitivos cristianos tomaron de los griegos y egipcios la figura mitológica del Ave Fénix para representar la resurrección de Cristo. El Ave Fénix era un soberbio pájaro originario de Arabia cuyas plumas estaban teñidas de hermosísimos colores. Cuando el ave sentía que se acercaba su final, preparaba con mimo su lecho de muerte, del que resurgiría un ave fénix, pasados, si no recuerdo mal, nueve años. Este extraño fenómeno inspiró la metáfora cristiana que vinculaba la resurrección de Cristo con la del ave. Pero el Fénix, último asidero de los que no esperamos una vida futura, no renace de sus cenizas, como se dice habitualmente, o sea, que no resucita. Lo que nace es un Ave Fénix diferente, su hijo, por decirlo así. Es un procedimiento de reproducción inaudito y único, pero procedimiento de reproducción, al fin y al cabo, no de resurrección. Esta peculiar forma de gestación consigue un control absoluto de la población de la especie, mucho más efectivo que el que realizan las autoridades chinas. El número de individuos es siempre el mismo y esto no lo puede negar absolutamente nadie, más allá de que el animal exista o no exista. De hecho, se puede decir que el Ave Fénix, como la energía, ni se crea ni se destruye, sino que se transforma en un invididuo nuevo, un nuevo Fénix que vivirá tanto tiempo como seis hombres. Sus restos mortales serán el embrión del que surja el nuevo ser.

14 comentarios:

Susana dijo...

Tal como lo cuentas, parece pura fantasía... o tal vez historias de otro tiempo u otro mundo.

¿De otra dimensión?

Saludos

Benita Pérez-Pardo dijo...

Realmente tengo que leer más. La última información que tengo del Ave Fenix es de Harry Potter.

Te enlacé en el post de hoy.

Un saludo

Álvaro Fernández Magdaleno dijo...

Acojonante.
Besos,
Álvaro

Dulce dijo...

A perspectiva deste raciocínio é de certa forma correcta, porque um novo ser há-de vir para governar o mundo e dos restos mortais desta Ave Fenix nascerão outros seres.
Vou estar atenta ao teu trabalho, gosto muito das tuas pesquisas.

Buena Noche
Besos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¿y a qué sabrá la carne del ave fénix, a tiempo?

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Muy interesante. Siempre me ha fasciando este tema del ave fénix. Me ha encantado tu post.

un abrazo

Nuria. dijo...

impresionante.......
un abrazo

Orleans dijo...

Me ha parecido un post delicioso.Me ha gustado aprender una cosita más de las muchas que se aprenden contigo.Es un placer.Saludos.

el trenti dijo...

Brillante

Diego Fernández Magdaleno dijo...

¿¡También esto es mentira!?

manuel-tuccitano dijo...

o sea seis generaciones dura el bicho...menos mal que nososmos nostros...sería terrible.. un saludo

Daenyel dijo...

Una reflexión completamente correcta bajo mi punto de vista.

nerea dijo...

No tenía ni idea... es incluso más bonita esta versión, alguien que nace de las cenizas de su madre/padre... Aunque tiene su parte triste pq nunca se llegan a conocer...

No te queda nada Pablo... hablando de paternidad...

Besicos!

Irene Jansen dijo...

Me obligas a recolocar esquemas...

El mito del Ave Fénix es uno de mis favoritos, y lo recuerdo cada vez que algo malo me sucede, porque la fortaleza interior se demuestra así, resurgiendo de las propias cenizas, sacando algo bueno de lo malo... Creo que voy a tener que reelaborar este pensamiento.

Saludos.