
Soledad sonora es el último disco de mi hermano Diego con obras para piano de Pedro Aizpurua, compositor vasco afincado en Valladolid desde hace muchos años y de cuya sabiduría pude aprovecharme en las clases de Formas musicales que impartía en el Conservatorio de Valladolid.
El título se basa en un verso del "Cántico espiritual" de San Juan de la Cruz, que ha inspirado a muchos escritores (Emily Dickinson, Antonio Gala o Juan Ramón Jiménez). El verso está encuadrado en una oración que dura dos estrofas (tan maravillosas como el resto del poema, obra maestra de la literatura universal) y que se refiere al Amado, o sea, a Dios, elemento no exento de significado en este caso, ya que Aizpurua es sacerdote.
Mi Amado las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos,
la noche sosegada
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.
(San Juan de la Cruz)

La presentación del disco es mañana a las 20:15 en Valladolid (salón de actos de Caja España en Fuente Dorada).