A principios de año, un grupo de científicos británicos vaticinó que este verano iba a ser el más caluroso de la historia por obra y gracia de un calentamiento global provocado por los gases de efecto invernadero. Pero llegó el estío y las temperaturas no alcanzaron, al menos en España, las alarmantes cifras que preveían los científicos, sino todo lo contrario: este año el frío al rostro no ha venido sólo en agosto; más bien no ha cesado desde el invierno, igual que la plaga de topillos. El error de los científicos británicos ha dañado la credibilidad de la comunidad científica en general, a la que muchos han venido acusando de hiperbólica y catastrofista, y ha perjudicado, por tanto, a la imprescindible concienciación sobre el problema. Este verano, los escépticos, los que nunca se fían de los expertos en el tema y menos aún de los ecologistas de Greenpeace, han tenido la oportunidad de reírse a carcajadas de los que con mucha razón y algo de apostolado anuncian la irrupción (más que la venida) de un mundo nuevo: "Si es que sois tontos", le decía un agricultor riosecano a su comprometido hijo. "Os tragáis cada chorrada..."
Los profetas que yerran, los Anthony Blake que se atreven a pronosticar el porvenir, acaban por quedar a la altura de la bruja Lola, porque en la meteorología del futuro no hay enanos y tampoco predicciones ciertas más allá de unos días. Por eso desapareció el calendario zaragozano, pese a que era muy útil para preparar los puentes y las vacaciones de verano. Sólo que luego no acertaba nunca.
Los profetas que yerran son tomados por locos, o por charlatanes de feria. Y si un científico actúa como un charlatán le hace un flaco favor a sus propias investigaciones y a los colegas que estudian los mismos temas. Todos los que no tenían mucho interés en creer en el cambio climático se han agarrado a ese fallo como a un clavo ardiendo. Y el cambio climático no es una invención, existe de veras, como puede comprobarse, por ejemplo, en el documental de Al Gore, Una verdad incómoda, o en el fantástico artículo del National Geographic de este mes sobre la retirada de los hielos.
Pero si ustedes quieren, de eso hablaremos otro día; cuando se deshielen un poco más los polos.