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lunes, 3 de marzo de 2008

Una entrada persistente

Hace mucho tiempo que no escribo, tanto que mi hermano Diego ha elevado a El patrón sin barca, la entrada que lleva encabezando este blog desde el lejano 21 de enero, a las altas cumbres de la mitología. El patrón sin barca no es una entrada mítica; más bien es una entrada persistente que se ha ganado el corazón de los lectores de un blog que ha quedado varado demasiado tiempo, un poco como la escultura de San Sebastián a la que me refería en ese post. Después de mes y medio, he encontrado la Blogse un poco destartalada y llena de telarañas, pero con muchos comentarios que agradezco.
Hace mucho tiempo que no escribo, entre otras cosas, como habéis imaginado muchos de los que leéis (o leíais) mi blog, por Diego. Pero no toda la responsabilidad es suya. Si algo no quiero es usar a mi hijo como pretexto de todo lo que no hago porque no puedo o porque no quiero, excusa tan manida que, aunque a veces es cierta, ya nunca me creo. Me he metido en demasiados fregados este año y lo primero que se ha resentido han sido las devociones, ya que las obligaciones son insoslayables.
Así, he ido retrasando día a día mi regreso al mundo bloguero y me he perdido muchísimas cosas que en este tiempo me ha ofrecido: un fantástico regalo de mi querida Nerea (del que me enteré gracias al correo electrónico) o un premio que me otorgó Alejops con una deferencia que me dejó perplejo.
He dejado de enterarme de las peripecias vitales de Merche Pallares, de ver el agua que discurre por la acequia de Pedro, las palabras que se escriben y desaparecen en las aguas a más velocidad incluso que en la arena, y el lento y rumoroso transcurrir de la lúgubre góndola por los angostos e incorruptibles canales de la Venecia dieciochesca. Y tantas otras cosas.
Pero aquí estoy de nuevo. He vuelto. Y para quedarme.
Digo yo...

martes, 4 de diciembre de 2007

¡Ha llegado Diego!


El viernes, por fin, nació Diego. Llevábamos varios meses esperándolo y fue a ver la luz el mismo día que su bisabuelo paterno, el día de San Andrés, el que dio nombre no sólo a su bisabuelo, sino a un tío abuelo, a un tío segundo y a su propio padre, que se llama Pablo Andrés. Diego se llama como su abuelo y como su tío (como yo, que me llamo como mi abuelo y como mi tío en las dos ramas de la familia, la de Pablo y la de Andrés). El embrollo de nombres familiares se completa con mi sobrino Pablo Andrés, que se llama como su tío, es decir, yo (con lo cual se llama igual que dos de sus bisabuelos), y cuyo padre se llama Diego, es decir, como su primo y como su abuelo. Ya le hubiera gustado a García Márquez forjar un lío de nombres semejante y no ese claro y transparente árbol genealógico de la familia Buendía que presenta en Cien años de soledad.

Nos hemos tirado desde el viernes hasta hoy en el hospital, así que he tenido que dejar el blog un poco de lado aunque, cuando he vuelto a él, me he encontrado con una considerable cantidad de felicitaciones. Diego y yo os las agradecemos mucho: ninguno de los dos esperaba menos de, como dice Nerea, sus tíos blogueros.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Resultados de la microencuesta de la Blogse: Cañita Brava vence a Sánchez Dragó


El actor y cantante Cañita Brava, tras sus triunfales participaciones en El semáforo y en Torrente, gozaría del favor del público en caso de que una editorial se decidiera por fin a sacar un coleccionable con su discografía completa. Un 47% de nuestros lectores desean adquirir en su quiosco las canciones del artista español.


Fernando Sánchez Dragó, escritor, presentador y humorista, por este orden o por el contrario, no está a la altura de Cañita, aunque sus ocurrencias no dejan indiferente a sus espectadores. La colección de gags de su noticiario sería seguida con gran interés por un 26% de los encuestados. Logra un 1% más que la narrativa completa de Ana Rosa Quintana, semejante a Sánchez Dragó en sus actividades profesionales: la escritura y el periodismo.




Los blogseros, que han dado la espalda inexplicablemente a una posible (y apasionante) autobiografía novelada de Tata Golosa, han participado activamente en este proceso y han aportado algunas ideas valiosas al respecto. Pedro Ojeda ha propuesto una colección de jarritas con aire de cada pueblo de España, dato que ha sido tomado muy en cuenta por algunas editoriales y, sobre todo, por los gobiernos de casi todas las Comunidades Autónomas, en cuyos Consejos la iniciativa ha sido objeto de aprobación general. Nerea lanzó al aire de las editoriales la ambiciosa propuesta de complementar el primer número de la discografía de Cañita Brava con un disco remix de las canciones de Tamara y Leonardo Dantés. Como comentó un alto directivo de una de las más poderosas editoriales de este país, "¿es que sus trabajos no merecen colecciones monográficas?". ¿Hace falta contestarle?