La Blogse ha demostrado una vez más su vocación de blog visionario. Hablamos aquí hace diez días, en pura primicia de un tema que ha acaparado los noticiarios de radio y televisión, y las portadas de la prensa española. Hasta ayer, nadie daba un duro por este asunto, que no es otro que el de la pronunciación del archifonema Z a final de sílaba, en este caso a final de palabra. Por este tema se apostaba menos que por la victoria final de Kimi Raikkonen este domingo; La Blogse ya trató de él el 9 de octubre.El Presidente del Gobierno reconoce en un ya celebérrimo vídeo que pronuncia mucho la z, pero sus conocimientos de dialectología española no le dan (como es lógico) para saber que ese rasgo fonético es típico de grandes zonas de Castilla y León. Es curioso que un fonema inexistente en muchos idiomas y en muchos dialectos del español haya calado de tal forma en el castellano de Castilla. Casi parece que, inconscientemente, estos hablantes hayan convertido el sonido z en una enseña, en un rasgo de identidad, lo mismo que han hecho Zapatero y sus asesores en esta precampaña tan proclive a los vídeos.
Los dos grandes partidos han demostrado que saben hacerse oposición hasta en la propaganda audiovisual: Rajoy usurpando una solemnidad que no le corresponde y Zapatero mostrando una ligereza impropia de un presidente del gobierno buscando el voto. Aunque, puestos a elegir, prefiero el mensaje de insoportable buen rollo de Zapatero que el pretendido mensaje institucional del líder de la oposición. Como si no tuviéramos bastante con el mensaje del Rey en Nochebuena (del que no salva ni el mando a distancia) y, en Andalucía, con la copia corregida, aumentada y aún más insoportable que es el mensaje a los andaluces de Manuel Chaves.
En relación con éstos, el vídeo institucional de Rajoy resultaba extemporáneo y bastante absurdo, pero sobre todo cutre, muy cutre. A su lado, el mensaje de Zapatero parecía rodado por Spielberg; el de Rajoy no lo habría firmado ni Ventura Pons.

Cuando un elemento nuevo entra en un sistema estructurado (esto lo sabemos muy bien quienes hemos estudiado la gramática de Hjelmslev en la traducción de Emilio Alarcos), el sistema se altera por completo. El sistema que forma la prensa escrita española se ha alterado repentinamente por la irrupción del periódico Público, que ha provocado reacciones diversas entre los demás miembros de la red periodística. Su inquietud ante el nuevo medio se debe fundamentamente a que pertenece a una incipiente pero poderosa empresa que aspira a competir en igualdad de condiciones con los asentados grupos de comunicación valiéndose de una televisión, la Sexta, un periódico, Público, y una radio, que no tienen aún pero que no tardarán en conseguir.