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lunes, 2 de junio de 2008

Ibéricas críticas innecesarias

Dedica José María Vaz de Soto su artículo del sábado en la edición andaluza de El Mundo a un asunto que desde su punto de vista no debe de ser baladí: criticar a una meteoróloga (o presentadora de El tiempo, quizá) por decir "península ibérica" donde debiera decir, según Vaz de Soto, claro, "península" a secas, por estar el adjetivo "ibérica" sobreentendido. Ustedes valorarán en su justa medida la pertinencia o no del tema para un artículo de opinión, teniendo en cuenta, eso sí, que decir península ibérica, aunque sea redundante en el contexto, no puede considerarse un error, sino, como mucho y exagerando, exceso de celo.

Me he interesado por la biografía de Vaz de Soto, que mi supina ignorancia desconocía, y leo en alguna página web, más o menos fiable, que estudió en la universidad Filosofía y Letras, aunque no especifica qué especialidad, y leo también que ha escrito a lo largo de su vida varios libros dedicados a la lingüística, a la dialectología, como Defensa de la lengua andaluza (1981) y El habla en la tierra de Aliste (1967).

Precisamente por eso me choca que Vaz de Soto, cuyo bagaje es indiscutible, cometa un error de bulto en el mismo artículo en el que pone a caldo a una presentadora de televisión por ser "pesada": considerar que "ibérica" en "península ibérica" es un adjetivo determinativo. Por resumir, diré que son adjetivos determinativos los que conocemos comúnmente como determinantes, palabras que sirven para actualizar y concretar al sustantivo al que preceden. Por eso algunos lingüistas los denominan actualizadores: artículos, posesivos, demostrativos... Si nosotros decimos "parque", aludimos genéricamente a todos los parques (y a ninguno), pero si decimos "el parque" o "este parque" o "tu parque", nos estamos refiriendo a un parque concreto. Ese es el trabajo que realizan los adjetivos determinativos, y no es equivalente al que efectúa el adjetivo "ibérica".

En realidad, "ibérica" es un adjetivo calificativo, como "amarillo", "alto", etc., y lo es porque remite a una cualidad del sustantivo del que depende. Confundir un adjetivo calificativo con uno determinativo sí es un error grave y no decir península ibérica en vez de península a secas por mucho que no lo exija el contexto.

Cuando alguien se pone a censurar supuestos fallos lingüísticos, y más cuando se hace sin el más mínimo sentido del humor, ha de tener especial cuidado de no incurrir en ningún error, porque puede acabar convertido en el cazador cazado. Claro, que a Vaz de Soto siempre le quedará la enseñanza que la malevolente sabiduría popular ha venido atribuyendo principalmente a los curas: "Haz lo que yo diga y no lo que yo haga".

domingo, 23 de septiembre de 2007

Arrasando tormentas


La edición andaluza del diario El mundo de ayer informaba de la pavorosa tormenta que anegó la ciudad de Almuñécar, en la costa granadina: "La inesperada tormenta que en la madrugada de ayer arrasó en la comunidad andaluza, acompañada de granizadas y más de mil rayos, provocó graves inundaciones y destrozos".

Así rezaba la noticia de la redacción sevillana del periódico. Cuando la leí, algo me resultó raro. Estoy harto de oír que arrasan en tal o cual lugar Alejandro Sanz, los cantantes de Rebelde Way, la selección española de fútbol (ah, no, la de fútbol no), etc., pero jamás pensé que una tormenta pudiera arrasar en un sitio. Las tormentas, inundaciones, incendios, el ejército de EEUU, Atila... arrasan lugares aunque sean cuando están en dicho lugar, pero no arrasan en un sitio. La diferencia de significado entre la construcción transitiva (ya saben, con complemento directo) del verbo arrasar y la intransitiva es notable. Son casi contrarios. Si uno arrasa algo es que se lo ha cargado completamente. Por ejemplo, los romanos arrasaron Cartago; el Vesubio arrasó Pompeya. El diccionario de la RAE, entre otras 6 acepciones, dice que arrasar es, en su versión transitiva, 'echar por tierra. Destruir'.

Al contrario, si uno arrasa es que ha tenido un éxito arrollador. El DRAE no recoge este significado, pero sí otros diccionarios. El diccionario virtual de SM define arrasar como 'Triunfar de forma aplastante' cuando no lleva complemento directo. Por tanto, de la lectura de la noticia de El mundo debemos colegir que la tormenta ha triunfado de forma aplastante en Andalucía, lo que en cierto modo es cierto. Sin embargo, no creo que fuera lo que el anónimo periodista quiso expresar. Salvo que sea un psicópata que goza con las catástrofes naturales o que le tenga ojeriza a Almuñécar porque hace años le dio calabazas una mujer sexitana (cuyo gentilicio resulta sugerente y prometedor en el difícil campo de los amoríos). Pese a que ésta es la hipótesis más sugestiva, me inclino a creer que el fallo se debe de nuevo a la genuina "distracción del periodista". No obstante, la culpa de todo es del idioma. ¿A quién se le ocurre que una preposición de más o de menos altere de tal forma el significado de una frase? ¿Hasta cuándo vamos a consentir que un miserable morfema juegue con nuestros mensajes de semejante modo?