En alguno de los post anteriores comenté que numerosas series policíacas eran deudoras del inmortal personaje de Conan Doyle, pero hay una serie muy alejada del mundo detectivesco que también ha tomado algunos rasgos suyos. Los creadores de House han dicho explícitamente que el protagonista de su serie está basado en Holmes y, de hecho, en internet puede encontrarse una foto de Hugh Laurie (el actor que encarna magistralmente al incívico Gregory House) con los atuendos típicos del investigador inglés.
El nombre de House está tomado precisamente de Holmes, que se parece a home, casa en inglés como House (sus confidentes son Watson y Wilson). Aparte de este detalle, el parecido entre ambos se reduce, a mi modo de ver, a la capacidad deductiva que demuestran cada uno en su ámbito y a la desgana que les provoca la vida sin enigmas que pongan a prueba sus cualidades mentales y que, a su vez, les conduce al consumo de drogas. House aborda sus diagnósticos como un investigador privado. En múltiples ocasiones, sus ayudantes o él mismo allanan la morada del enfermo en busca de pruebas que le permitan orientar su diagnóstico, dado que sólo le llegan casos de pacientes desahuciados. Con ellos, como Holmes con sus misterios, House se pone a prueba. Son misterios médicos.
Son semejanzas importantes, pero House es muy diferente a Holmes en otros aspectos. El médico tiene un carácter intratable. Es ingenioso, pero también desagradable, antipático, grosero y carece totalmente de tacto. Sus decisiones están a menudo teñidas de arbitrariedad. Holmes usa con frecuencia la reducción de opciones hasta la más lógica. House suele hacer exactamente lo contrario. El investigador inglés, al contrario que el médico norteamericano, es un gentleman. Consume cocaína (al menos en El signo de los cuatro o La señal de los cuatro), pero eso no afecta a su relación con el doctor Watson ni con el resto de sus congéneres, que es exquisita. Todos sus conocidos reconocen sus excepcionales cualidades, lo estiman y respetan. De esto último no puede presumir Gregory House; y cada vez menos, porque las frases demoledoramente ingeniosas que repartía por doquier en la primera temporada, han ido desapareciendo paulatinamente. Y, sin frases geniales, House no es más que un médico maleducado y egocéntrico que parece disfrutar maltratando a sus pacientes, a los que, por cierto, salva demasiadas veces de pura chiripa.
Cuatro, tras varios meses de promesas baldías, ha comenzado a emitir la tercera temporada.