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martes, 23 de noviembre de 2010

Diego Fernández Magdaleno, Premio Nacional de Música 2010

Hace tiempo (mucho tiempo) que no escribo en el blog, pero creo que la ocasión lo merece. Mi hermano Diego ha sido galardonado con el Premio Nacional de Música 2010, que otorga el Ministerio de Cultura, por "su excelencia como pianista, su constante labor de promoción de la música española, en especial la contemporánea, en su amplitud y diversidad estética".
Enhorabuena.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Una habitación con vistas

Santa María del Fiore y Palazzo Vecchio.

Como la de la novela de E.M. Forster y la película de James Ivory, la habitación que ocupamos este verano mis hermanos Álvaro, Diego y yo en nuestro viaje a Florencia tenía unas vistas fantásticas (cfr. foto inferior). Aunque para vistas, las del palacio Pitti, al otro lado del Arno (cfr. foto superior). En alguna vida anterior debimos de pertenecer a una familia enemiga de los Médicis, porque el maravilloso, gigantesco y calurosísimo palacio estuvo a punto de convertir a Diego en agua, como al Garcilaso de las "Hermosas ninfas"y a mí en cojo: me caí tres o cuatro escaleras y parte mi espalda fue a parar a la pared. Y me dolió. Y me indignó profundamente: el celebérrimo almohadillado del palacio Pitti no sirvió, en mi caso, para nada. Coge fama...
En primer término, plaza de Santa María Novella, con la estación de tren y la iglesia homónima. Detrás, de izquierda a derecha, cúpula de San Lorenzo, la catedral y, diminuta, la torre del Palazzo Vecchio en la plaza de la Signoria.

jueves, 26 de marzo de 2009

Y no hallé cosa en que poner los ojos...

Hace unos días, mi hermano Diego colgó en su blog una viñeta de El Roto titulada Oficina de empleo en la que aparecía el marco de una puerta por la que pasaban casi en círculo una multitud de personas grises, tristes, sin esperanza, condenadas a atravesar una y otra vez por el maldito marco de la oficina. La sensación de destino inalterable me recordó los castigos envenenados de la mitología griega, pero además me trajo a la mente una imagen no mitológica, sino real. La vi saliendo de Úbeda el lunes posterior al día de Andalucía frente a la tosca plaza de toros ubetense, que, pese a estar construida en el siglo XIX, más bien parece un castro prerromano. Justo en la otra acera se concentraban más de cien personas. Observé el gentío y pude ver que se dirigía hacia una oficina de empleo.
Me restalló Quevedo en la cabeza: "Y no hallé cosa en que poner los ojos/ que no fuese recuerdo de la"... crisis.

sábado, 7 de junio de 2008

De August Berns y de otros saqueadores


Ayer hablaba de la apropiación indebida de estrenos absolutos de que se quejaba mi hermano Diego, la víctima de la estafa, en su blog, y hoy publica El País una noticia que viene que ni pintada para el caso.

Informa El País de que un tal August Berns, alemán por más señas, saqueó la ciudadela del Machu Picchu, en Perú, algunas décadas antes de que llegara a ella su supuesto descubridor, el estadouniudense Hiram Bingham. La noticia se basa en una investigación de otro norteamericano, Paolo Greer, pero algo más abajo, en una parte con fondo azulado, una historiadora peruana afirma haber publicado un libro hace cinco años en el que aparecía la misma información sobre Augusto Berns que da Greer, al que, según la versión de Mariana Mould de Pease, peruana pese a sus apellidos, proporcionó algunos mapas en los que se basa el hallazgo. Mould de Pease, que se queja de la falta de difusión de su trabajo por ser peruana, algo que ocurre con mucha frecuencia con los españoles en nuestro país, acusa a Greer de sufrir el "síndrome del descubridor", enfermedad que ignoraba y que no hace sino corroborar la actualidad de la entrada que escribí hace unos meses sobre el síndrome del siglo XXI, que no es otro que el de sufrir los más variados síndromes. No obstante, en este caso, la acuñación del síndrome se justifica sobradamente por la frecuencia con la que se produce, en especial en ciertos ámbitos como el artístico (los segundos estrenos de obras para piano de Tomás Marco y otros) y en sectores como el de la investigación, al que pertenece Paolo Greer.

¿Qué hubiera sido de Colón si no hubiera logrado el Descubrimiento por antonomasia de la historia universal? Lo mismo ocurre con el resto de los seres humanos que justifican su valía profesional encontrando cosas nuevas. El problema comienza cuando a algunos no les importa tomar hallazgos de los demás y apropiarse de ellos.
Lo peor de todo (para Mould de Pease) es que el periodista que ha escrito la noticia, contando al menos con la duda de que el dato principal de la investigación pudiera haber sido tomado de un trabajo anterior, subtitule el artículo así: "El buscador de oro alemán Augusto Berns localizó el yacimiento en 1867, adelantándose a la llegada del estadounidense Hiram Bingham en 1911, según una investigación reciente." ¿Eso qué es? ¿Humor inteligente?

viernes, 6 de junio de 2008

Estrenos estrenados


El Parador de Ávila es un palacio del siglo XVI (el Palacio de Piedras Albas) que hace medianería con la universal muralla que defendía a la ciudad de sus enemigos. Desde fuera parece un castillo de juguete. Adela y yo pasamos unos días este verano en Ávila, en el Parador. Cuando pedimos la cuenta, observé un extraño apartado entre los conceptos que se detallaban en la factura. No era mucho dinero, unos dos euros, pero me dio por preguntarle al recepcionista de dónde procedía ese gasto. El hombre, un señor mayor de pelo cano y adusto gesto que llevaba impecable su traje-uniforme, miró la cuenta y me dijo que ese cargo era de la cafetería del hotel. Difícilmente podía ser un cargo mío, dado que no habíamos tomado nada en el bar, pero no dije nada mientras el recepcionista rebuscaba entre un montón de papeles y sacaba los referidos a nuestra habitación.
- ¿Ve? Aquí lo tiene. Ha tomado usted una tónica.
- No he tomado una tónica en mi vida - le dije, salvo mezclada con ginebra, debí haber añadido en honor a la verdad, pero no agregué nada.
El recepcionista me enseñó el cargo firmado por el cliente, que en principio debíamos ser Adela o yo. La firma se parecía a las nuestras igual que un camaleón a Winnie the Pooh, así que el hombre procedió cortésmente a modificar la factura.
- Se habrá equivocado de habitación -dije yo por dar conversación más que por un interés especial en hablar del asunto.
El recepcionista del Parador se dio la vuelta con rostro serio y un gesto de asombro ante mi ingenuidad. Negó con la cabeza.
- ¿Lo hacen adrede?
- Se sorprendería usted -me trataba de usted aunque me sacaba unos treinta años- de lo que hace la gente.
Mi hermano Diego ha descubierto (y ya van varias veces) que en la programación de algún festival de música comtemporánea figuran como estrenos absolutos obras que él ha estrenado previamente o que va a estrenar antes de la fecha del festival.
- Se habrán equivocado de obra.
Pero después me vienen a la mente las palabras del recepcionista de Ávila:
- Se sorprendería usted de lo que hace la gente.

lunes, 3 de marzo de 2008

Una entrada persistente

Hace mucho tiempo que no escribo, tanto que mi hermano Diego ha elevado a El patrón sin barca, la entrada que lleva encabezando este blog desde el lejano 21 de enero, a las altas cumbres de la mitología. El patrón sin barca no es una entrada mítica; más bien es una entrada persistente que se ha ganado el corazón de los lectores de un blog que ha quedado varado demasiado tiempo, un poco como la escultura de San Sebastián a la que me refería en ese post. Después de mes y medio, he encontrado la Blogse un poco destartalada y llena de telarañas, pero con muchos comentarios que agradezco.
Hace mucho tiempo que no escribo, entre otras cosas, como habéis imaginado muchos de los que leéis (o leíais) mi blog, por Diego. Pero no toda la responsabilidad es suya. Si algo no quiero es usar a mi hijo como pretexto de todo lo que no hago porque no puedo o porque no quiero, excusa tan manida que, aunque a veces es cierta, ya nunca me creo. Me he metido en demasiados fregados este año y lo primero que se ha resentido han sido las devociones, ya que las obligaciones son insoslayables.
Así, he ido retrasando día a día mi regreso al mundo bloguero y me he perdido muchísimas cosas que en este tiempo me ha ofrecido: un fantástico regalo de mi querida Nerea (del que me enteré gracias al correo electrónico) o un premio que me otorgó Alejops con una deferencia que me dejó perplejo.
He dejado de enterarme de las peripecias vitales de Merche Pallares, de ver el agua que discurre por la acequia de Pedro, las palabras que se escriben y desaparecen en las aguas a más velocidad incluso que en la arena, y el lento y rumoroso transcurrir de la lúgubre góndola por los angostos e incorruptibles canales de la Venecia dieciochesca. Y tantas otras cosas.
Pero aquí estoy de nuevo. He vuelto. Y para quedarme.
Digo yo...

lunes, 19 de noviembre de 2007

Nostalgias de El Mundo

La noticia que el sábado encabezaba la portada del diario El Mundo traía a la memoria la época dorada del periódico, los años que lo situaron en primera línea del periodismo, el tiempo en el que las investigaciones que abrían (a cuentagotas, por cómodos fascículos) el periódico eran posteriormente refrendadas por los tribunales.

Yo, en plena adolescencia, leía las informaciones sobre los GAL, Roldán, Filesa y tantos otros escándalos que acabaron hundiendo el felipismo, en la tienda, como la llamábamos nosotros, a secas. En ella pasamos Diego, Alicia y yo (Álvaro se libró por ser muy pequeño) larguísimas horas. Por su naturaleza, pocos clientes aparecían por allí y nuestra labor con ellos consistía exclusivamente en correr con la mayor velocidad a nuestro alcance hasta casa y llamar a nuestra madre para que a la mayor brevedad bajara y atendiera al cliente.

Pocas veces las horas se demoraban tanto en su transcurrir como en la tienda. Y eso que disfrazábamos el aburrimiento o, directamente, lo matábamos, a base de amigos, cartas, libros, música y, por supuesto, el periódico; a ese tedio, sin embargo, le debo gran parte de mis lecturas de entonces, pues a diario bajaba a la tienda pertrechado con un libro de poemas y una novela. Mi fidelidad a la literatura acababa en el momento exacto en el que, por fortuna, regresaba mi padre del taller. En cuanto adivinaba su figura, agarraba répidamente mis libros y dejaba a mi padre hablando con Felipe o jugando una de las múltiples variedades de solitario que conocía.

El sábado por la mañana leí la noticia sobre Vera, Amedo y Domínguez y, por un momento, me vi transportado a un tiempo ya caduco y a una tienda que, tal como la vivimos nosotros, ya no existe.

domingo, 28 de octubre de 2007

Cincuenta años sin Humphrey Bogart

Se ha cumplido en enero de este año el quincuagésimo aniversario de la muerte de uno de los actores más recordados de Hollywood: Humphrey Bogart. Había nacido como regalo de Navidad en la populosa Nueva York dos años antes del nuevo siglo. Su carrera como actor de cine fue tardía: su primer gran éxito como protagonista, El último refugio, data de 1941. Su consagración llegó dos años más tarde con Casablanca, aunque entre ambas películas rodó otra obra maestra, El halcón maltés. junto a John Huston. Con él formó una pareja muy provechosa para el mundo del cine: El sueño eterno, El tesoro de Sierra Madre o La reina de África dan fe de ello.

En los años 40 encarnó muchas veces al tipo duro de fondo sensible y altruista al que da vida en Casablanca. No fue el único: Edward G. Robinson o James Cagney interpretaron papeles de semejante carácter en los años 30, cuando Bogart tenía que conformarse con papeles secundarios de malo malísimo en maravillosas películas como Los violentos años 20 o El bosque petrificado. Pero el artista neoyorquino demostró su talento en otras interpretaciones fabulosas: la del inestable Dick Steele en En un lugar solitario o la del viejo borracho de La reina de África; representó con maestría la locura de un capitán de barco en El motín del Caine, la avaricia neurótico-obsesiva de un buscador de oro en la ya citada El tesoro de Sierra Madre y bordó papeles cómicos como los que interpreta en La burla del diablo o en Sabrina.

Humphrey Bogart fue uno de mis ídolos de adolescencia. Seguía con ansia la colección que compraba mi hermano Diego, veía las películas con enorme interés y leía su biografía por entregas en cuanto el fascículo aparecía por casa; incluso bautizamos a un curioso personaje de Rioseco con el nombre de Humphrey pronunciado a la castellana. Su vida me parecía tan interesante como sus películas, especialmente su oposición frontal a la caza de brujas del senador McCarthy, aunque acabara colaborando con el Comité de actividades antiamericanas, que habría declarado comunistas hasta a los lunnis.

Hace medio siglo ya que un cáncer devoró sus entrañas llenas de espeso humo y de amargura de whisky, pero su figura ha ganado con el paso del tiempo. No en vano, el nombre de Humphrey Bogart aparece siempre en los primeros lugares de las listas de los mejores actores de la historia.

martes, 23 de octubre de 2007

Soledad sonora



Soledad sonora es el último disco de mi hermano Diego con obras para piano de Pedro Aizpurua, compositor vasco afincado en Valladolid desde hace muchos años y de cuya sabiduría pude aprovecharme en las clases de Formas musicales que impartía en el Conservatorio de Valladolid.

El título se basa en un verso del "Cántico espiritual" de San Juan de la Cruz, que ha inspirado a muchos escritores (Emily Dickinson, Antonio Gala o Juan Ramón Jiménez). El verso está encuadrado en una oración que dura dos estrofas (tan maravillosas como el resto del poema, obra maestra de la literatura universal) y que se refiere al Amado, o sea, a Dios, elemento no exento de significado en este caso, ya que Aizpurua es sacerdote.

Mi Amado las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos,

la noche sosegada
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

(San Juan de la Cruz)

La presentación del disco es mañana a las 20:15 en Valladolid (salón de actos de Caja España en Fuente Dorada).






domingo, 7 de octubre de 2007

Dos coches en la grava


Esta mañana me he despertado pronto, de lo que paradójicamente me alegro. El madrugón me ha permitido contemplar en vivo y en directo cómo Lewis Hamilton varaba su McLaren en la grava del circuito de Shangai por un error incomprensible. Hamilton braceaba desesperadamente para que los comisarios le empujaran el coche y lo sacaran del atolladero en el que se había metido él solito (claro, la costumbre), y los comisarios efectivamente aparecieron, pero empujaron el coche sin interés y de muy mala gana. Álvaro y yo no respiramos tranquilos hasta que Hamilton no sacó el volante, porque este año la Fórmula 1 ha mostrado todo su potencial para sorprendernos. Bernie Ecclestone, el pobre, estaría revolviéndose en su butaca y llamando por el móvil al RACE chino para que sacaran a su compatriota del apuro; y no digamos Ron Dennis, que ante la adversidad braceaba con la misma angustia que su amado discípulo en su bólido.

Cuando Fernando Alonso entró segundo tras Raikkonen, no podía imaginar que un par de horas más tarde iba a presenciar una imagen semejante a la de Hamilton, aunque sin la emoción y la alegría del abandono del inglés. Sobre las once y veinte de la mañana, el Renault Laguna en el que mis hermanos Diego y Álvaro volvían a Medina de Rioseco tras unos días en Lucena (donde Diego ha dado un concierto de piano) y Palma del Río ha hecho un ligero ruido, inapreciable para Álvaro, y ha ido descendiendo de velocidad, lenta pero inexorablemente. Cuando Adela y yo fuimos a buscarlos, la imagen del coche parado en el paisaje verde de la carretera de Fuente Palmera me trajo inmediatamente a la memoria el McLaren número dos en el ínfimo trozo de grava que a Hamilton se le habrá antojado enorme, gigantesco, infinito, cuerpo celeste diminuto en medio de la vastedad sin límites del universo.

jueves, 4 de octubre de 2007

El caballero de Olmedo ante la muerte

Leo en la entrada de ayer del blog de mi hermano Diego que Jesús Legido, un magnífico compositor vallisoletano, está preparando una ópera sobre El caballero de Olmedo, una de las más grandes obras maestras de Lope de Vega. Los argumentos de muchas comedias de la época se tomaban de la historia de España, pero había otras muchas que buscaban su tema en los refranes, como El perro del hortelano, conocida por el gran público gracias a la versión cinematográfica de Pilar Miró. Otras comedias se basaban en la literatura popular: El caballero de Olmedo recrea la historia de una hermosa copla:

Que de noche lo mataron,
al caballero,
la gala de Medina,
la flor de Olmedo.

Lo que distingue esta comedia de otras de Lope es la aparición del mundo sobrenatural en el tercer acto aprovechando que el espectador ya conoce el trágico final que le espera a don Alonso, el gallardo y valeroso protagonista. Pese a las señales que le aconsejan que no haga el trayecto nocturno entre Medina del Campo y Olmedo, entre otras, la confusa aparición de su propia sombra, el caballero se lanza directo a su destino para cumplir sus obligaciones filiales. Y entonces se encuentra el caballero solo, en medio de la noche, en el mayor de los silencios y de las tinieblas. Y en esa oscuridad y en ese silencio surge el clímax de la obra: un labrador que canta en las tinieblas

Que de noche le mataron
al caballero,
la gala de Medina,
la flor de Olmedo.
Sombras le avisaron
que no saliese,
y le aconsejaron
que no se fuese
el caballero,
la gala de Medina,
la flor de Olmedo.

El espectador sabe que el final está cerca y don Alonso también. Un extraño terror recorre su cuerpo valeroso: su destino trágico, el final que ya cantan por los caminos las sencillas bocas de los labradores, va a consumarse. Y el mismo temor invade las entrañas de los espectadores, porque algo indefinible dentro de su ser les dice que llegará el día, remoto o cercano, en el que ellos mismos serán los desventurados protagonistas de un desenlace como este.

viernes, 7 de septiembre de 2007

El aguijón en el vocablo by Pablo A. Fdez. Magdaleno


Ya era hora de que se me viese el plumero y por algún lado se notase que soy profesor de lengua, porque hasta ahora de la lengua me había ocupado hace bastante tiempo en una entrada que más bien parecía un episodio del famoso y nunca suficientemente llorado ¿Quién sabe dónde?, presentado por Paco Lobatón. Removí entonces cielo y tierra para dar con algún cuyo que llevarme a la palabra, es decir, a la boca, pero lamentablemente lo encontré desterrado o enterrado, valga la paradoja, por la falta de interés que los periodistas muestran por su propio idioma.

En este caso no es una desaparición lo que me "preocupa", sino un cambio. Acostumbrado durante siglos a que la pertenencia, dentro de la cual podríamos incluir la autoría, se marcaba con la preposición de, el castellano no acaba de amoldarse bien a ese por anglicista que por obra y gracia de las traducciones literales triunfa y machaca en todas partes al pobrecillo de autóctono, como un vulgar cangrejo americano que arrincona, margina y extermina al encantadoramente torpe cangrejo de río de toda la vida.
No es el caso de la preposición de, cuyas funciones son tan vastas que su subsistencia está fuera de todo peligro. Podría decirse que es precisamente su gran éxito el que ha provocado la aparición de por. Pongamos por caso: si nosotros escribimos La casa verde de Vargas Llosa, y no escribimos el título en cursiva, no sabemos si Vargas Llosa se ha comprado una casa verde en Perú o es que escribió en su día una novela con ese nombre. Así, es mucho más discriminatorio (en el buen sentido del término) escribir La casa verde por Vargas Llosa, y aún más si el autor es completamente desconocido o conocido por la "minoría de siempre" (se dice "Metáforas con dedos fríos" por Luis García Montero, pero ¿aceptarían acaso que en la portada de una edición del Quijote apareciera bajo el título "por Miguel de Cervantes"?

Yo, que en mi adolescencia leí los magníficos cómics de Anacleto, hechos by Vázquez, jamás imaginé que by, oportunamente calcado al español, iba a convertirse en una construcción tan extendida (fundamentalmente en los artículos, como puntualiza mi hermano Diego), en especial porque a mis pobres oídos, qué quieren que les diga (otro purista más, objetarán algunos) les sigue rechinando como el primer día.


martes, 4 de septiembre de 2007

El controvertido concepto de la capacidad adquisitiva.


No pensaba volver a hablar de economía, ya que no es ni de lejos mi tema preferido, ni en el que estoy más versado, pero los comentarios a la entrada de ayer sobre macro y microeconomía de Pedro Ojeda y de mi hermano Diego (que me honran con sus intervenciones) me han recordado las peculiares ideas de dos destacados miembros del gobierno sobre la capacidad adquisitiva de los españoles.

El principal efecto negativo de la inflación es evidentemente la pérdida de poder adquisitivo. Pero para Jesús Caldera no existe el problema de los mileuristas, ya que una pareja de mileuristas se convierte automáticamente en un dosmileurista (que, como recalcó el ministro, consigue más de 300.000 pelas al mes). ¿Y los integrantes de la población antiguamente conocidos con el nombre de solteros? ¿Tendrán que juntarse dos de ellos para poder optar a los dos mil euros? ¿Y si en la pareja no trabajan los dos?

Dice por su parte Pedro Solbes que la capacidad adquisitiva de una familia de tres miembros aumenta si la hija se pone a trabajar aunque el sueldo de sus padres no ascienda al ritmo del IPC. Absolutamente cierto, pero a costa de un sustancial aumento de la carga de trabajo de la familia, lo mismo que ocurría con el ejemplo que proponía Jesús Caldera. Es como si en una empresa el jefe anunciara que paga a sus trabajadores diez euros más de sueldo a cambio de trabajar sesenta horas semanales. Yo preferiría cobrar lo mismo y trabajar cuarenta.

Lo más paradójico (y triste) de todo esto es que, mientras se bendice la contención salarial, las empresas, gracias entre otras cosas a la mismísima inflación, siguen batiendo sus récords de beneficios... Ver para creer...

domingo, 2 de septiembre de 2007

Nada menos que todo un año

Hoy mi sobrino (y, sin embargo, tocayo) Pablo (los Pablo Andrés dominaremos la tierra) ha cumplido nada menos que un año. Adela y yo apenas hemos podido catar la fiesta porque Pere Navarro nos ha invitado a la operación retorno de vacaciones y no hemos sabido cómo decirle que no. Esta mañana hemos felicitado a Pablo y, acto seguido, nos hemos dado un atracón de coche sólo a la altura de Carlos Sainz: siete horas y media. Una hora más y hubiera sido un trayecto felliniano.
Pero, a lo que vamos: hoy es el cumpleaños de mi sobrino y, aunque me duelen todos los huesos y el cansancio provoca que vea la pantalla del ordenador a través de los ojos de Rompetechos (es decir, tan borrosa como las fotos que saca alguna máquina en proceso de jubilación), no queremos que termine el día sin que reciba dos enormes felicitaciones cibernéticas desde la calurosa y blanca Palma del Río.



¿Seguís pensando que un año no significa mucho en la vida de un hombre?

"Para Pablo", poema de Álvaro Fernández Magdaleno.

Pablo cumple un año de Diego Fernández Magdaleno.