
Después de varios días sin escribir, me encuentro de nuevo frente al ordenador en un día plagado de acontecimientos tristes, marcado por las inesperadas muertes de Antonio Puerta y Francisco Umbral.
Aunque muchos lo recuerdan exclusivamente por el enfrentamiento que mantuvo en televisión con Mercedes Milá, la figura de Umbral rebasa con creces la tópica fama de personaje díscolo y malhumorado que acompaña a varios escritores españoles, en el caso de Umbral, quizá con justicia.
Su Mortal y rosa es una de las novelas más interesantes del siglo XX, una novela lírica cuya prosa asombra por su belleza y que, sin un argumento sólido, aunque con el motivo recurrente de las inexplicables enfermedad y muerte (en la vida real) de un hijo con apenas seis años de edad, introduce al lector en un mundo de dolor y sufrimiento que lo deja exánime.
En una entrevista a escritores de Castilla-León, le preguntaron qué obra le hubiera gustado escribir. Con su vanidad habitual, Umbral respondió: "Mortal y rosa. Ya la he escrito".