Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Ojeda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Ojeda. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Gajes de la emigración

Efectivamente, he vuelto a los orígenes, como dice Pedro en su comentario a la entrada anterior, aunque no trabajo ni en Palazuelo, Merche, ni en Medina de Rioseco, sino en Tordesillas. En el Juana I de Castilla me he dado cuenta de que el entorno sí marca algunas diferencias en la enseñanza de la lengua: eliminar los ejercicios de ortografía relacionados con el seseo y con la pérdida de las -d-, por ejemplo; o un caso más extremo: el del leísmo y el laísmo.
En La Puebla de los Infantes prefería pasar de puntillas sobre el tema, porque allí sólo incurren en el leísmo de persona, aceptado incluso por la RAE, y explicarles errores que no cometen me parecía más contraproducente que beneficioso; pero sí se lo comentaba brevemente, y cuando les ponía ejemplos del tipo "la dijo que viniera" o "cógele" refiriéndose a un libro, se reían y, con gran incredulidad, preguntaban dónde se decía eso, porque no lo habían oído nunca.
Cuando hace un par de semanas explicaba el laísmo y el leísmo en Tordesillas, muchos alumnos , laístas militantes, me espetaron que "la dijo que viniera" no era ningún error, y que la versión correcta, "le dijo que viniera", sonaba fatal. Que quién decía eso.
Y, recordando la respuesta de los chavales de La Puebla, tan parecida (y tan contraria) a la de estos de Tordesillas y pueblos aledaños, no pude hacer otra cosa que reírme y decir para mis adentros: "gajes de la emigración".

sábado, 22 de septiembre de 2007

Resultados de la microencuesta de la Blogse: Cañita Brava vence a Sánchez Dragó


El actor y cantante Cañita Brava, tras sus triunfales participaciones en El semáforo y en Torrente, gozaría del favor del público en caso de que una editorial se decidiera por fin a sacar un coleccionable con su discografía completa. Un 47% de nuestros lectores desean adquirir en su quiosco las canciones del artista español.


Fernando Sánchez Dragó, escritor, presentador y humorista, por este orden o por el contrario, no está a la altura de Cañita, aunque sus ocurrencias no dejan indiferente a sus espectadores. La colección de gags de su noticiario sería seguida con gran interés por un 26% de los encuestados. Logra un 1% más que la narrativa completa de Ana Rosa Quintana, semejante a Sánchez Dragó en sus actividades profesionales: la escritura y el periodismo.




Los blogseros, que han dado la espalda inexplicablemente a una posible (y apasionante) autobiografía novelada de Tata Golosa, han participado activamente en este proceso y han aportado algunas ideas valiosas al respecto. Pedro Ojeda ha propuesto una colección de jarritas con aire de cada pueblo de España, dato que ha sido tomado muy en cuenta por algunas editoriales y, sobre todo, por los gobiernos de casi todas las Comunidades Autónomas, en cuyos Consejos la iniciativa ha sido objeto de aprobación general. Nerea lanzó al aire de las editoriales la ambiciosa propuesta de complementar el primer número de la discografía de Cañita Brava con un disco remix de las canciones de Tamara y Leonardo Dantés. Como comentó un alto directivo de una de las más poderosas editoriales de este país, "¿es que sus trabajos no merecen colecciones monográficas?". ¿Hace falta contestarle?


domingo, 9 de septiembre de 2007

Remake versus refundición


Ayer escribía Marta Rivera de la Cruz en su magnífico blog que estaba a punto de estrenarse una película que no es sino un remake hollywoodiense de la alemana Deliciosa Martha.
Durante el Siglo de Oro y, especialmente en el siglo XVIII, los escritores de teatro españoles se basaban en obras anteriores y las daban a las tablas. Por ejemplo, El alcalde de Zalamea de Calderón es un remake de otro Alcalde de Zalamea escrito por Lope de Vega unos años antes. El gran éxito del teatro (de la Comedia Nacional), la profusión de escritores y la capacidad de escritura de algunos de ellos (con Lope a la cabeza, por supuesto) provocaron que pronto hubiera que recurrir a argumentos ya tratados por otros dramaturgos, en muchas ocasiones tomando partes del texto. Esa obra recibía el (a mi modo de ver) precioso nombre de refundición, que es el equivalente del actual remake (rehacer-refundir), con la ventaja de que a aquél no hay que adaptarlo ni a la fonética ni a la escritura del castellano.
En tercero de carrera, Irene Vallejo, a la que Pedro Ojeda recordará perfectamente, nos obligó a leer una refundición dieciochesca de El burlador de Sevilla firmada por Antonio de Zamora. Se titulaba No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague o El convidado de piedra, y no tengo la menor duda de que el título era lo mejor de un horrible drama de deslavazada y torpe escritura en el que primaba el aparato sobrenatural, es decir, los efectos especiales (nada nuevo bajo el sol), sobre los demás elementos teatrales, especialmente los literarios. Cuando lo leí, me pregunté sorprendido cómo era posible que hubiera tanta diferencia de calidad entre el original y la refundición, dado que ésta se había basado en la versión primigenia; pero luego encontré ejemplos actuales que me sacaron de mi asombro. Por ejemplo, Abre los ojos frente a Vanilla Sky. Esperemos que la refundición de Deliciosa Martha corra mejor suerte.

martes, 4 de septiembre de 2007

El controvertido concepto de la capacidad adquisitiva.


No pensaba volver a hablar de economía, ya que no es ni de lejos mi tema preferido, ni en el que estoy más versado, pero los comentarios a la entrada de ayer sobre macro y microeconomía de Pedro Ojeda y de mi hermano Diego (que me honran con sus intervenciones) me han recordado las peculiares ideas de dos destacados miembros del gobierno sobre la capacidad adquisitiva de los españoles.

El principal efecto negativo de la inflación es evidentemente la pérdida de poder adquisitivo. Pero para Jesús Caldera no existe el problema de los mileuristas, ya que una pareja de mileuristas se convierte automáticamente en un dosmileurista (que, como recalcó el ministro, consigue más de 300.000 pelas al mes). ¿Y los integrantes de la población antiguamente conocidos con el nombre de solteros? ¿Tendrán que juntarse dos de ellos para poder optar a los dos mil euros? ¿Y si en la pareja no trabajan los dos?

Dice por su parte Pedro Solbes que la capacidad adquisitiva de una familia de tres miembros aumenta si la hija se pone a trabajar aunque el sueldo de sus padres no ascienda al ritmo del IPC. Absolutamente cierto, pero a costa de un sustancial aumento de la carga de trabajo de la familia, lo mismo que ocurría con el ejemplo que proponía Jesús Caldera. Es como si en una empresa el jefe anunciara que paga a sus trabajadores diez euros más de sueldo a cambio de trabajar sesenta horas semanales. Yo preferiría cobrar lo mismo y trabajar cuarenta.

Lo más paradójico (y triste) de todo esto es que, mientras se bendice la contención salarial, las empresas, gracias entre otras cosas a la mismísima inflación, siguen batiendo sus récords de beneficios... Ver para creer...