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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Gajes de la emigración

Efectivamente, he vuelto a los orígenes, como dice Pedro en su comentario a la entrada anterior, aunque no trabajo ni en Palazuelo, Merche, ni en Medina de Rioseco, sino en Tordesillas. En el Juana I de Castilla me he dado cuenta de que el entorno sí marca algunas diferencias en la enseñanza de la lengua: eliminar los ejercicios de ortografía relacionados con el seseo y con la pérdida de las -d-, por ejemplo; o un caso más extremo: el del leísmo y el laísmo.
En La Puebla de los Infantes prefería pasar de puntillas sobre el tema, porque allí sólo incurren en el leísmo de persona, aceptado incluso por la RAE, y explicarles errores que no cometen me parecía más contraproducente que beneficioso; pero sí se lo comentaba brevemente, y cuando les ponía ejemplos del tipo "la dijo que viniera" o "cógele" refiriéndose a un libro, se reían y, con gran incredulidad, preguntaban dónde se decía eso, porque no lo habían oído nunca.
Cuando hace un par de semanas explicaba el laísmo y el leísmo en Tordesillas, muchos alumnos , laístas militantes, me espetaron que "la dijo que viniera" no era ningún error, y que la versión correcta, "le dijo que viniera", sonaba fatal. Que quién decía eso.
Y, recordando la respuesta de los chavales de La Puebla, tan parecida (y tan contraria) a la de estos de Tordesillas y pueblos aledaños, no pude hacer otra cosa que reírme y decir para mis adentros: "gajes de la emigración".

domingo, 11 de noviembre de 2007

Con zeta de Saturna (y de Zapatero)


Ayer hablaba aquí sobre la imprescindible actualidad de los clásicos y hoy he encontrado una muestra más (y extrema) de que los grandes autores no pasan nunca de moda y son necesarios en el mundo de hoy, como lo fueron en el de ayer y como lo serán en el de mañana (siempre que no sean aniquilados por el cambio climático y demás catástrofes naturales).

Leyendo Tristana, una novela de Pérez Galdós, me he topado con este fragmento, que bien podría haber encabezado cualquier noticiario de esta tarde: "Libertad honrada es mi tema..., o si quieres, mi dogma. Ya sé que es difícil, muy difícil, porque la sociedaz, como dice Saturna...". Con zeta de Zapatero, podría haber añadido, pero el fondo de la cuestión ya estaba dicho.

El académico Juan Luis Cebrián ha condenado con dureza la ortográficamente heterodoxa campaña del PSOE. Seguramente haya sido su mayor aportación a la RAE desde que entró a formar parte de tan distinguida institución. El exceso de celo del excelso académico sólo puede explicarse por razones muy alejadas a las propiamente lingüísticas. De ahí que critique una campaña con una crudeza que no han usado ni los rivales políticos del Presidente del Gobierno, que bastante tiene con lo que ha ocurrido en Chile. A Rodríguez Zapatero se le notaba en sus declaraciones que ha pasado unos días muy duros por la lamentable actuación de Chávez y Ortega en la Cumbre Iberoamericana. Por eso, prefiero recordar la exitosa liberación de los tres españoles detenidos en Chad y rectificar mis comentarios del lunes. Si me detienen en algún país extranjero, ya no me haré pasar por un francés cualquiera. "Soy español de pura cepa", diré, o mejor, no diré nada. Así contribuiré activamente al éxito de nuestra callada diplomacia.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Arrasando tormentas


La edición andaluza del diario El mundo de ayer informaba de la pavorosa tormenta que anegó la ciudad de Almuñécar, en la costa granadina: "La inesperada tormenta que en la madrugada de ayer arrasó en la comunidad andaluza, acompañada de granizadas y más de mil rayos, provocó graves inundaciones y destrozos".

Así rezaba la noticia de la redacción sevillana del periódico. Cuando la leí, algo me resultó raro. Estoy harto de oír que arrasan en tal o cual lugar Alejandro Sanz, los cantantes de Rebelde Way, la selección española de fútbol (ah, no, la de fútbol no), etc., pero jamás pensé que una tormenta pudiera arrasar en un sitio. Las tormentas, inundaciones, incendios, el ejército de EEUU, Atila... arrasan lugares aunque sean cuando están en dicho lugar, pero no arrasan en un sitio. La diferencia de significado entre la construcción transitiva (ya saben, con complemento directo) del verbo arrasar y la intransitiva es notable. Son casi contrarios. Si uno arrasa algo es que se lo ha cargado completamente. Por ejemplo, los romanos arrasaron Cartago; el Vesubio arrasó Pompeya. El diccionario de la RAE, entre otras 6 acepciones, dice que arrasar es, en su versión transitiva, 'echar por tierra. Destruir'.

Al contrario, si uno arrasa es que ha tenido un éxito arrollador. El DRAE no recoge este significado, pero sí otros diccionarios. El diccionario virtual de SM define arrasar como 'Triunfar de forma aplastante' cuando no lleva complemento directo. Por tanto, de la lectura de la noticia de El mundo debemos colegir que la tormenta ha triunfado de forma aplastante en Andalucía, lo que en cierto modo es cierto. Sin embargo, no creo que fuera lo que el anónimo periodista quiso expresar. Salvo que sea un psicópata que goza con las catástrofes naturales o que le tenga ojeriza a Almuñécar porque hace años le dio calabazas una mujer sexitana (cuyo gentilicio resulta sugerente y prometedor en el difícil campo de los amoríos). Pese a que ésta es la hipótesis más sugestiva, me inclino a creer que el fallo se debe de nuevo a la genuina "distracción del periodista". No obstante, la culpa de todo es del idioma. ¿A quién se le ocurre que una preposición de más o de menos altere de tal forma el significado de una frase? ¿Hasta cuándo vamos a consentir que un miserable morfema juegue con nuestros mensajes de semejante modo?