jueves, 29 de noviembre de 2007

El cambio idiomático: un ejemplo

Hace algún tiempo lanzábamos desde aquí un desesperado S.O.S. ante la prolongada desaparición de cuyo. Nuestro bienamado determinante relativo, cuya forma pronominal se perdió en el curso de algún siglo pretérito, ha debido de caer en un pozo profundo, en un agujero negro desde el que nos es imposible oír sus gritos, su preciosa voz, lo cual resulta especialmente doloroso para un vocablo.
Cuyo es el pariente venido a menos de la familia de los relativos. Pero a otros miembros de la familia les va mucho mejor. Donde es el nuevo rico, el indiano que se marchó a las Américas con los pies descalzos y un mendrugo de pan duro, y retorna a su país de origen con el coche forrado de billetes de 500 euros. Cuyo está agonizando mientras que donde está más vivo que nunca y se emplea para muchos usos que no le corresponden. Como adverbio relativo, su antecedente debe ser un lugar, pero actualmente aparece en contextos inverosímiles. Citaré un par de ejemplos que he oído o leído hoy mismo: ""Hoy es un día donde el Gobierno estará compartiendo la alegría de ver al presidente de la AVT entrando por la puerta de la Audiencia Nacional". El error es tan evidente que elplural.com y otros medios lo han corregido por "Hoy es un día en el que...". Alcaraz ha pronunciado la primera versión. Antes, a primera hora de la mañana, Carlos Herrera ha utilizado de la misma forma el adverbio relativo en cuestión, pero no puedo transcribirlo aquí porque no lo recuerdo con exactitud. En cambio sí puedo citar un ejemplo antológico que aparece en un texto de algún gobierno o instituto gubernamental (central o autonómico) que ha surgido al albur de la celebración del día contra la violencia machista: "La violencia es uno de los problemas pendientes de resolver en nuestra sociedad. Se fundamenta en una relación de poder, donde alguien trata de dominar a otra persona [...]". Así reza el texto [que luego deambula agarradito a la ortodoxia de lo políticamente correcto] con una incorrección más flagrante que las anteriores, sobre todo porque se halla en un texto escrito que ha sido dado a la imprenta y que, por tanto, ha sido meditado y corregido, cosa que no han podido hacer ni Carlos Herrera ni F.J. Alcaraz.
El donde relativo se expande a mayor velocidad que el mejillón-cebra. Es una especie autóctona que se impone a otras especies igualmente autóctonas, sólo que más torpes. Si queremos detenerlo debemos actuar para controlar el sitio que pertenece a cada cual antes de que tengamos que lamentarnos de extinciones y usurpaciones de hábitat. Contra la evolución no: contra el cambio idiomático incontrolado, castellanohablantes todos, uníos.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Fortuna, traidora, te vas de mudança

La Fortuna traidora me ha deparado una desagradable sorpresa precisamente hoy, que por la mañana había cerrado triunfalmente mi legislatura en el consejo escolar de mi instituto. Pero la Fortuna, como la luna, es voluble, a veces, en extremo: a las 12:00 estaba situado en la parte alta de su rueda indomeñable, donde viven los triunfadores, los ricos, los poderosos y los vividores al estilo de Marc Ostarcevic, mientras que a las 17:00 me rodeaban perdedores, villanos y desgraciados del más vario pelaje. Saludé a don Álvaro de Luna, cabeza del Reino que le cortó la suya en Valladolid sin temblores absurdos, y me dirigí adonde el azar, la suerte, el insustancial laberinto de la Providencia me habían conducido: a formar parte de la mesa electoral para nombrar a los representantes de los alumnos en el consejo escolar de la escuela oficial de idiomas de Palma del Río. La tarde se presentaba, pues, triste, fría y lóbrega, sobre todo lóbrega, como diría mi padre.

La mesa estaba colocada en el pasillo, enfrente de la puerta de entrada, lugar estratégico para que ningún alumno pudiese ignorar nuestra presencia y para que el aire frío que ya va aposentándose por estos lares rebozase nuestros cuerpos de un material semejante a la escarcha gaseosa. Tan aburridos eran los comicios (el acto electoral) que se había aderezado con la votación de unas postales navideñas que competían por un concurso organizado por la escuela, lo cual aportó un relativo entretenimiento a lo que no podía dejar de ser un insoportable y soporífero enclaustramiento forzoso. De las cuatro tarjetas seleccionadas por las altas instancias, sólo una destacaba con cierto encanto: un árbol de navidad compuesto de manos de diferentes tamaños y colores, reunidas con cierta armonía y gracia. Las demás pecaban de puerilidad o recordaban excesivamente dibujos navideños que se pueden imprimir directamente desde internet incurriendo, eso sí, en un detalle significativo: el plagio.

Salí del instituto/escuela oficial de idiomas de Palma a las nueve de la noche, doce horas y media después de haber entrado en el mío. La victoria final se había dirimido en el último momento y por escasos votos. La traidora y contumaz Fortuna, cuyos desvaríos han cantado tantos poetas en tantos siglos, aumentaba su inabarcable leyenda y dejaba en mi cuerpo marcas profundas e indelebles: la resaca habitual tras la ingestión de una tediosa gragea de la vida eterna.

martes, 27 de noviembre de 2007

And wait. And wait. And wait.

"Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, la Europa prisionera volvió los ojos con esperanza o con desesperación hacia la libertad de los EEUU. Lisboa se convirtió en el más importante punto de partida. Pero no todos podían llegar directamente a Lisboa. Así nació una tortuosa ruta de refugiados. De París a Marsella. A través del Mediterráneo a Orán. Y desde allí en tren, o a automóvil o a pie, bordeando África, hasta Casablanca, en el Marruecos francés. En ella, los afortunados, con dinero, influencia o suerte, pueden obtener visados y viajar hacia Lisboa. Y desde allí al Nuevo Mundo. Pero los demás esperan en Casablanca. Y esperan. Y esperan. Y esperan."

Así comienza Casablanca, la mítica película que cuenta los avatares que suceden en una ciudad claustrofóbica controlada por la Francia ocupada a la que llegan muchos fugitivos en busca de un avión que los aleje del conflicto bélico y de la persecución nazi. La corrupción, las influencias y el más acendrado altruismo, juntos y aun revueltos en algún personaje, conviven en un lugar del que es casi imposible escapar.

Tras varios días esperando infructuosamente el nacimiento de Diego, uno se siente un poco como los personajes encerrados en Casablanca en busca de un salvoconducto. Esperamos, esperamos y esperamos. Sólo nos queda el consuelo de que, cuando el ansiado día vea la luz, asistamos al inicio de una gran paternidad...

sábado, 24 de noviembre de 2007

Cumpleaños de Álvaro

Hoy es el cumpleaños de mi hermano Álvaro y, para celebrarlo en el blog, había pensado en incluir en esta entrada el poema "Estanque", de la época creacionista de Juan Larrea; pero no lo encuentro por ninguna parte en internet y no puedo disponer en estos días del libro en que lo tengo, así que me conformaré con reproducir sus últimos versos:
Por toda respuesta,
los cisnes,
2 a 2,
levan áncoras.
¿Qué relación guardan el poema y el cumpleaños?

viernes, 23 de noviembre de 2007

Televisiones hipócritas

El Gobierno, informa El País, ha convocado a las televisiones para debatir cómo tratar el tema de la violencia machista tras el asesinato de una joven rusa a manos de su ex novio pocos días después de que éste le pidiera una segunda oportunidad en El diario de Patricia, cuyos responsables desconocían las acusaciones de malos tratos y la orden de alejamiento que recaían sobre el enamorado que buscaba retomar una relación rota a base de golpes.

Ahora, tras la muerte de Svetlana, se demuestra por enésima vez que para que se tomen medidas en este país (o, más bien, para que se hable de tomar medidas) tiene que ocurrir una tragedia. Hace varios años se firmó un paquete de medidas que se basaban fundamentalmente en la autorregulación del contenido de las televisiones y en el establecimiento de un horario infantil en el que cierto tipo de programas y de temas quedaba absolutamente vedado. Pero una gran parte de los canales de televisión, fundamentalmente Antena 3 y Tele 5, han incumplido sistemáticamente el pacto firmado sin que prácticamente nadie (nadie con poder, quiero decir) haya exigido su cumplimiento o, en su caso, la imposición de las sanciones correspondientes.

Ahora que ha muerto Svetlana, aunque no haya muerto por la acción de unos programadores inconscientes, sino por el afán de posesión y de venganza de un macho primitivo con mente criminal, todos nos rasgamos las vestiduras. Lo menos que podría esperarse en estos momentos es que los responsables de las televisiones reflexionen y que el gobierno y demás instituciones se ocupen de cortar de raíz la búsqueda de audiencia a través de la exposición del morbo y de la violencia, y no sólo de la relacionada con los malos tratos ni con los programas basura al estilo de El diario de Patricia o el representante más eximio de este tipo de espacios: Aquí hay tomate. Los telediarios de varias cadenas estuvieron repitiendo hasta la náusea y durante varios días la agresión racista y arbitraria del metro de Barcelona o las imágenes de móvil en las que un adolescente agredía salvajemente a otro ante el entusiasmo del amigo cámara. La excusa que suelen argüir para emitirlas es tan vieja que ya la usaron con cierto éxito Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, y Fernando de Rojas, en La Celestina, y por eso ruboriza: mostrar las imágenes para condenar la acción y repudiar a los culpables. Ocultar la verdadera intención de su emisión, la de conseguir audiencia a cualquier precio, sólo puede partir de mentes retorcidas que se esconden bajo una gruesa capa de la más detestable y refinada hipocresía.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Salamanca: 12 de octubre de 1936 (II)

El 12 de octubre de 1936, Miguel de Unamuno era el hombre mayor de barba blanca, nariz aguileña y quevedos que ha consagrado la iconografía literaria (porque imagino que hubo un día en que Unamuno fue joven), el hombre que presenciaba las procesiones de Semana Santa de Medina de Rioseco apoyado en un poste de los soportales de la calle Mayor, frente a la tienda en la que pasé una parte de mi adolescencia, el hombre que dio nombre a un rincón de la Plaza Mayor que hundió la piqueta y que es añorado aún hoy por los riosecanos que nunca lo conocimos.
Unamuno no tenía previsto intervenir en el acto del Paraninfo, pese a ser el Rector de la Universidad, pero el intelectual que cargaba contra todo y contra todos, que había estado en contra de la dictadura de Primo de Rivera, quien le mandó como exiliado a Fuerteventura, contra la Segunda República y que había de manifestarse contra la sublevación armada del bando nacional, no pudo permanecer callado ante el discurso que se pronunció en el evento cargado de críticas contra la llamada anti España: Cataluña y el País Vasco. Unamuno sabía que se jugaba, como decía Umbral, la vida y el porvenir, (aunque porvenir no le sobraba, ya que murió ese mismo año); varios amigos suyos habían sido asesinados en la represión franquista. Pero es que el Rector Magnífico no sabía actuar de otra manera: "A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia". Citó en su discurso varias de las paradojas y juegos de palabras a los que era tan aficionado y que pueblan todas sus obras (Niebla, San Manuel Bueno, mártir, Del sentimiento trágico de la vida...): denunció la guerra incivil que estaba sufriendo España y, cuando escuchó el oneroso grito de "Viva la muerte", indignado, respondió: "Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito de "¡Viva la muerte!" Esto me suena lo mismo que "Muera la vida". Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente". Con valentía no exenta de temeridad, Unamuno arremete contra Millán Astray, quien ha asistido al acto acompañado por varios legionarios armados que se cuadran ante la primera intervención de su líder. Unamuno lo compara con Cervantes por su invalidez, y en la comparación muestra las carencias espirituales del militar: "El general Millán Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada...".
Millán Astray no aguanta más y grita: "Muera la inteligencia", frase que José Mª Pemán, presente en el acto, rectifica: "No. ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!". Unamuno, entonces, sin perder un ápice de su arrojo, pronuncia las célebres palabras: "Venceréis, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir, y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha".

Ante el cariz que toman los acontecimientos, y para evitar males mayores, Millán Astray le dice al escritor que tome del brazo a Carmen Polo, esposa de Franco, y salga del Paraninfo. A pesar de todo, a Unamuno su intervención le costó muy cara: fue expulsado inmediatamente y sin contemplaciones del Ayuntamiento salmantino y el día 22, destituido como rector. Don Miguel pasó los últimos meses de su vida recluido forzosamente en su casa hasta que el 31 de diciembre emprendió el verdadero viaje a ninguna parte (el que ha emprendido ayer, por desgracia, nuestro admirado Fernando Fernán Gómez).

Afortunadamente, la historia se ha encargado de colocar a cada uno en el sitio que en justicia le corresponde.

martes, 20 de noviembre de 2007

Salamanca:12 de octubre de 1936 (I)

Hay muchos episodios de la historia de España que parecen sacados de un pasaje de una novela o de una película, aunque veo difícil que el escritor más vigoroso y con mayor talento hubiera logrado que las más preclaras musas le soplaran dulcemente al oído unos hechos tan sobresalientes como los que tuvieron lugar en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936. Se celebraba entonces el Día de la Raza en un país sumido en la destrucción de la contienda bélica y en una ciudad que estaba sufriendo la furibunda represión del bando sublevado. En el Paraninfo, junto a otras personalidades, se encontraban el Rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, y Millán Astray, fundador de la legión y una de las cabezas visibles de los nacionales.

El suceso no ha sido llevado al cine (aunque para hacer una obra maestra sólo se necesitan un par de cámaras y un buen elenco de actores), pero sí a la escena. En la Feria de Teatro del Sur, que se celebra a principios de julio en Palma del Río, un montaje presentaba a Millán Astray como un personaje prácticamente guiñolesco, con su invalidez guerrera a cuestas. Cantando bajo las balas, un mano a mano entre Astray, encarnado por Adolfo Fernández, y un pianista que se encarga de la banda sonora y de acompañar al protagonista en los números musicales, cuenta a partir del leit-motiv continuo de los sucesos del Paraninfo varios acontecimientos de la vida del militar español que le han convertido en el inválido que es en 1936, cuando se enfrenta con Unamuno.
Las palabras que pronuncian Astray, Unamuno (y otros, como José Mª Pemán) van más allá del "Mueran los intelectuales. Viva la muerte" del legionario y del "Venceréis pero no convenceréis" que le espetó don Miguel, que hasta ese momento pasaba por ser el intelectual más importante que apoyaba el alzamiento.
El asunto es muy extenso, así que acabaremos esta entrada como algunos capítulos de las series televisivas: "Continuará".
Las múltiples heridas de guerra de Millán Astray

lunes, 19 de noviembre de 2007

Nostalgias de El Mundo

La noticia que el sábado encabezaba la portada del diario El Mundo traía a la memoria la época dorada del periódico, los años que lo situaron en primera línea del periodismo, el tiempo en el que las investigaciones que abrían (a cuentagotas, por cómodos fascículos) el periódico eran posteriormente refrendadas por los tribunales.

Yo, en plena adolescencia, leía las informaciones sobre los GAL, Roldán, Filesa y tantos otros escándalos que acabaron hundiendo el felipismo, en la tienda, como la llamábamos nosotros, a secas. En ella pasamos Diego, Alicia y yo (Álvaro se libró por ser muy pequeño) larguísimas horas. Por su naturaleza, pocos clientes aparecían por allí y nuestra labor con ellos consistía exclusivamente en correr con la mayor velocidad a nuestro alcance hasta casa y llamar a nuestra madre para que a la mayor brevedad bajara y atendiera al cliente.

Pocas veces las horas se demoraban tanto en su transcurrir como en la tienda. Y eso que disfrazábamos el aburrimiento o, directamente, lo matábamos, a base de amigos, cartas, libros, música y, por supuesto, el periódico; a ese tedio, sin embargo, le debo gran parte de mis lecturas de entonces, pues a diario bajaba a la tienda pertrechado con un libro de poemas y una novela. Mi fidelidad a la literatura acababa en el momento exacto en el que, por fortuna, regresaba mi padre del taller. En cuanto adivinaba su figura, agarraba répidamente mis libros y dejaba a mi padre hablando con Felipe o jugando una de las múltiples variedades de solitario que conocía.

El sábado por la mañana leí la noticia sobre Vera, Amedo y Domínguez y, por un momento, me vi transportado a un tiempo ya caduco y a una tienda que, tal como la vivimos nosotros, ya no existe.

sábado, 17 de noviembre de 2007

La falaz resurrección del Ave Fénix


Los primitivos cristianos tomaron de los griegos y egipcios la figura mitológica del Ave Fénix para representar la resurrección de Cristo. El Ave Fénix era un soberbio pájaro originario de Arabia cuyas plumas estaban teñidas de hermosísimos colores. Cuando el ave sentía que se acercaba su final, preparaba con mimo su lecho de muerte, del que resurgiría un ave fénix, pasados, si no recuerdo mal, nueve años. Este extraño fenómeno inspiró la metáfora cristiana que vinculaba la resurrección de Cristo con la del ave. Pero el Fénix, último asidero de los que no esperamos una vida futura, no renace de sus cenizas, como se dice habitualmente, o sea, que no resucita. Lo que nace es un Ave Fénix diferente, su hijo, por decirlo así. Es un procedimiento de reproducción inaudito y único, pero procedimiento de reproducción, al fin y al cabo, no de resurrección. Esta peculiar forma de gestación consigue un control absoluto de la población de la especie, mucho más efectivo que el que realizan las autoridades chinas. El número de individuos es siempre el mismo y esto no lo puede negar absolutamente nadie, más allá de que el animal exista o no exista. De hecho, se puede decir que el Ave Fénix, como la energía, ni se crea ni se destruye, sino que se transforma en un invididuo nuevo, un nuevo Fénix que vivirá tanto tiempo como seis hombres. Sus restos mortales serán el embrión del que surja el nuevo ser.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Historia rauda del escritor-abeja

Decían los antiguos que el escritor debía efectuar su labor igual que las abejas, que fabrican miel a partir del néctar de las más variadas flores. La metáfora del escritor-abeja, presente ya en el teatro de Aristófanes, arraigó en el mundo grecolatino y aparece en los escritos de autores ilustres de la época romana, particularmente de Séneca. Era aquel un tiempo en el que la imitación (en un sentido amplio, no el plagio, desde luego) no es que no se estimara como un demérito, sino que se consideraba muy recomendable e incluso imprescindible para volar alto en el mundo de las letras. Cambió radicalmente esta concepción el encumbramiento de la originalidad que preconizó el Romanticismo (con lo poco originales que nos salieron, en general, los pobres) y que endiosó la vanguardia. Los llamados ismos abominaban de la imitación. Se cargaron al escritor abeja que llevaba unos siglos maltrecho y decidieron reinventar el arte en cada poema, en cada novela, en cada obra. Pero eso conducía directamente a la destrucción del arte y, lo que es peor, a la inmolación del artista. Los escritores comenzaron a fijarse en el pasado para crear sus obras (no ha habido otra época más preocupada por la historia que la nuestra). Aprendimos la palabra intertextualidad y se creó una nueva acepción para el término homenaje. Y resulta que, cuando el escritor-abeja parece resurgir de sus cenizas, son las abejas mismas las que están sufriendo el varapalo de los nuevos tiempos...

Muerte de Séneca de Pedro Pablo Rubens

jueves, 15 de noviembre de 2007

De sorprendentes competencias básicas

Desde el año pasado, entre octubre y noviembre, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía nos agasaja a los profesores de lengua y de matemáticas con la realización de las pomposamente denominadas pruebas de evaluación diagnóstica, destinadas a los alumnos que acaban de comenzar tercero de ESO.
En realidad, no sé por qué tenemos que corregirlas los profesores de lengua, ya que ni siquieran llevan el nombre de la asignatura (Lengua castellana y literatura), sino que se llaman de comunicación lingüística. Consisten en un par de cuadernillos con preguntas para evaluar las "competencias básicas" de los estudiantes, es decir, comprensión oral y escrita, y expresión escrita, nada complicado: preguntas sobre una factura de luz, o sobre una interesantísima acta de una reunión de vecinos. Los que elaboran las pruebas se meten en la piel de los adolescentes y buscan ejercicios que estén en la onda: un texto con las palabras tron, tío y pringado (que tenían que definir), una canción de Andy y Lucas en la que se repetía hasta la náusea la palabra manos..., cosas así.

El único aspecto que forma parte de la disciplina de la asignatura y que se incluye en los cuadernillos (se ha incluido en las dos ediciones) es la dialectología del andaluz. No se pide nada de sintaxis, ni de morfología, ni de literatura. Los niños no tienen que saber dónde se habla español, ni qué define al teatro o la poesía; no tienen que conocer prácticamente nada de lengua ni de literatura, salvo leer y escribir con corrección, y entender a una lucentina que se quejó en la radio de que su hijo había pagado una multa y de que, a pesar de ello, los avariciosos de la DGT se la querían cobrar otra vez. Pero, en opinión de la Junta de Andalucía, lo que sí ha de figurar entre las competencias básicas de todo alumno es conocer todos y cada uno de los rasgos de las hablas andaluzas: seseo, ceceo, aspiración de la h, relajación de la -s en posición implosiva, etc., todos, sin excepción.

La desproporción entre la importancia otorgada a unos conocimientos frente a otros sólo puede obedecer a ese fenómeno en pleno auge en muchas autonomías desde que recibieron las competencias en educación: la exaltación de las peculiaridades regionales e, incluso, en algunas, el adoctrinamiento identitario del alumnado. ¡Si en las pruebas hasta rebajaban un punto la nota del ejercicio de la mujer de la multa si en el resumen el estudiante no indicaba que los hechos transcurrían en Lucena!

De todo el currículo (el plan de estudios) de la asignatura que no se refiere a la competencia comunicativa, los autores de la prueba de diagnóstico del año pasado y de este curso han considerado exclusivamente imprescindibles los rasgos de las hablas andaluzas. Y lo peor de todo (o lo más significativo) es que nadie de mi departamento se ha sorprendido de ello. Ya estamos acostumbrados a estas cosas.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Misterio sin resolver (se ruega colaboración)

Gonzalo, un gran amigo de mi época universitaria al que el amor ha conducido, como es lógico, a Roma desde su Aranda de Duero natal, se preguntaba cómo era posible que los indios de las películas de Hollywood (las de John Ford, John Wayne y compañía), se valiesen de infinitivos para hablar en inglés ("Yo hacer fuego"), cuando precisamente las desinencias verbales son casi inexistentes en esa lengua. Yo, que no tenía ni la más remota idea de inglés, pues elegí el francés incautamente en BUP y COU, no sabía qué responderle, aunque sospechaba que la solución al misterio, como ocurre tantas veces en el cine, se hallaba en el doblaje. Ahora que asisto a clases de inglés en la escuela oficial de idiomas, tal vez pueda aportar algo de luz a este Expediente X.


[Si alguno ha manejado información reservada y conoce la respuesta, que nos ilumine, por favor, con su sabiduría]
Indio sioux tan ancho después de proferir en un breve parlamento treinta y seis infinitivos.