sábado, 10 de noviembre de 2007
Los ambientadores de escena
jueves, 8 de noviembre de 2007
El test
En momentos como éste, me viene a la mente una de las grandes paradojas que maneja habitualmente el hombre de a pie: que para entrar a trabajar como barrendero se exija el graduado escolar, mientras que para aspirar a cualquier cargo político, incluidos los de diputado, senador, ministro y presidente del gobierno, no se requiera ningún título, sólo la aprobación de los ciudadanos, que no es poco. La paradoja es tan sangrante como insoluble, y desde aquí no pretendemos abrir un debate sobre el tema, que está tan bien como pueda estarlo en cualquier otra democracia del mundo; sin embargo, a veces, cuando se escuchan las barbaridades que perpetran los aparatos fonadores de muchos integrantes de nuestra clase política, se echa de menos que los candidatos no tengan que superar, al menos, un test psicotécnico, nada extraordinario, el mismo que la DGT exige para poder obtener el carné de conducir, incluso aunque los exámenes psicotécnicos se practiquen con el mismo sistema que utilizaba la empresa en la que yo me lo saqué por primera vez. En una sala del centro médico, un empleado me entregó un papelito en el que se me consideraba apto sin haber pasado aún ni una sola prueba.miércoles, 7 de noviembre de 2007
Cuatro corazones con freno y marcha atrás
Enrique Jardiel Poncela es un nombre imprescindible en la evolución del teatro español del siglo XX. Excéntrico y manirroto, gozó de enorme y merecida fama en su época. Su humor, absurdo pero comprensible y degustado por una inmensa mayoría, destila genialidad ya en los títulos de sus obras: las novelas Espérame en Siberia, vida mía y ¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes? o sus comedias Madre (el drama padre) y Los ladrones somos gente honrada.Cometí el error de comenzar la lectura de Cuatro corazones... en una guardia de clase (en la que milagrosamente pude leer sin demasiadas interrupciones) y lo pasé bastante mal procurando disimular la risa: el primer acto de la comedia es absolutamente desternillante. De ahí que no recomiende su lectura en tanatorios, juicios de faltas y, en general, en todas aquellas situaciones que requieran un mínimo de seriedad y compostura.
A medida que avanza la acción, la obra decrece en gracia, pero gana en profundidad filosófica, y el interés permanece y se renueva hasta el desenlace final, que muestra la habilidad de Jardiel para la comedia y la sátira. Sus fobias hacia ciertos oficios y condiciones humanas entroncan con la tradición literaria española del Siglo de Oro, encarnada principalmente en la figura de Quevedo: ambos comparten su aversión hacia los médicos, y Jardiel sustituye a los alguaciles quevedes
cos, en notable decadencia, por profesiones de reciente cuño, como los vendedores de seguros. martes, 6 de noviembre de 2007
Nacer o no nacer, ésa es la cuestión
"Se entenderá como nacido el hijo, cuando tuviera figura humana, y viviere, al menos, veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno."
lunes, 5 de noviembre de 2007
El rescate
La prensa francesa y parte de la prensa española han criticado hoy el rescate que Nicolas Sarkozy llevó a cabo ayer mismo en el Chad, y no cabe ninguna duda de que el protagonismo que ha adquirido Monsieur le Président en este contencioso no deja de tener cierto afán electoralista y, en cierto modo, populista. No obstante, el éxito de su mediación es innegable, aunque muy probablemente los puntos estuvieran pactados antes de que Sarkozy emprendiera el vuelo hacia Yamena. La cortesía de acercar a casa a las personas liberadas de su país vecino es un gesto que le honra, máxime cuando los ciudadanos de España no pueden votarle en unas elecciones (y mira que cada vez son más los que, al sur de los Pirineos, estarían encantados de poder elegirlo como gobernante).domingo, 4 de noviembre de 2007
Los tripulantes del Girjet detenido en Chad o la fuerza del sino
viernes, 2 de noviembre de 2007
Foto sin metáfora: el puente nuevo de Palma del Río
El avezado lector de La Blogse habrá deducido de la imagen que este blog se va de puente estos días, como ocurrió en el del Pilar, con la foto del Ponte de Vasco de Gama, de Lisboa; pero, en este caso, querido lector, se ha pasado usted de listo. En esta foto, hecha hace apenas unas horas, aparece el nuevo puente de Palma del Río. Aún se encuentra en obras, como puede apreciarse en la imagen, pero en un par de meses estaremos estrenándolo, eso sí, con medio año acumulado de retraso. ¿Qué obra pública no sufre retrasos hoy día? Que se lo pregunten a Magdalena Álvarez.
jueves, 1 de noviembre de 2007
De Andalucía a Castilla con Antonio Machado, en el día de Todos los Santos
Al fondo, el cementerio de Medina de Rioseco¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
¿Hay zarzas florecidas
¿tienen ya ruiseñores las riberas?
miércoles, 31 de octubre de 2007
Misión imposible: visita a La última cena de Leonardo

martes, 30 de octubre de 2007
La última cena de Da Vinci y San Ambrosio de Milán
domingo, 28 de octubre de 2007
Cincuenta años sin Humphrey Bogart
Se ha cumplido en enero de este año el quincuagésimo aniversario de la muerte de uno de los actores más recordados de Hollywood: Humphrey Bogart. Había nacido como regalo de Navidad en la populosa Nueva York dos años antes del nuevo siglo. Su carrera como actor de cine fue tardía: su primer gran éxito como protagonista, El último refugio, data de 1941. Su consagración llegó dos años más tarde con Casablanca, aunque entre ambas películas rodó otra obra maestra, El halcón maltés. junto a John Huston. Con él formó una pareja muy provechosa para el mundo del cine: El sueño eterno, El tesoro de Sierra Madre o La reina de África dan fe de ello.En los años 40 encarnó muchas veces al tipo duro de fondo sensible y altruista al que da vida en Casablanca. No fue el único: Edward G. Robinson o James Cagney interpretaron papeles de semejante carácter en los años 30, cuando Bogart tenía que conformarse con papeles secundarios de malo malísimo en maravillosas películas como Los violentos años 20 o El bosque petrificado. Pero el artista neoyorquino demostró su talento en otras interpretaciones fabulosas: la del inestable Dick Steele en En un lugar solitario o la del viejo borracho de La reina de África; representó con maestría la locura de un capitán de barco en El motín del Caine, la avaricia neurótico-obsesiva de un buscador de oro en la ya citada El tesoro de Sierra Madre y bordó papeles cómicos como los que interpreta en La burla del diablo o en Sabrina.
Humphrey Bogart fue uno de mis ídolos de adolescencia. Seguía con ansia la colección que compraba mi hermano Diego, veía las películas con enorme interés y leía su biografía por entregas en cuanto el fascículo aparecía por casa; incluso bautizamos a un curioso personaje de Rioseco con el nombre de Humphrey pronunciado a la castellana. Su vida me parecía tan interesante como sus películas, especialmente su oposición frontal a la caza de brujas del senador McCarthy, aunque acabara colaborando con el Comité de actividades antiamericanas, que habría declarado comunistas hasta a los lunnis.
sábado, 27 de octubre de 2007

do real y el mundo de ficción se entremezclan a los ojos del espectador sin que se explique nada; muy al contrario, esa mixtura pretende mantener engañado al receptor hasta que se produce el otro gran ingrediente de este tipo de cine: el final sorprendente, que modifica totalmente la perspectiva desde la cual ha de interpretarse toda la película. Este ingrediente no es exclusivo de este género y además es muy común en el cine de los últimos años. En algunos casos, la regresión es una estafa, como en La sombra de un secuestro, casi imposible, como en Ocean's Twelve, o difícil de digerir, como en Nueve reinas; en otras películas, sin embargo, parece más factible, como en Los otros, en El sexto sentido o en El ilusionista. En cualquier caso, el espectador (o yo, por lo menos) sale con la impresión de haber sido engañado vilmente por guionista y realizador, que se encargan de dirigir nuestra atención hacia los elementos que distorsionan nuestra comprensión de la historia hasta que, al final y sólo al final, nos muestran la clave para atar todos los cabos sueltos.